Título original: The Left Hand of God
Autor: Paul Hoffman
Publicado en inglés por: Michael Joseph
Año en inglés: enero 2010
Publicado en español por: La Esfera de los Libros
Año en español: febrero 2010
Contando las estrellas en el cielo:





Escuchad: el Santuario de los Redentores en Peña Shotover se llama así por una cochina mentira, pues por allí redención hay poca, y santuario aún menos.
Horario de clases del nuevo curso para los acólitos del Santuario:
Primera hora:
Mandó que la fila entera, y no sólo ellos tres, se colocaran sobre los nudillos y empezaran a hacer las flexiones que les acababa de mandar.
―Tú no, Cale ―dijo Malik―. Tú haz el pino. ―Sin dificultad, Cale hizo el pino y empezó en aquella postura a doblar los brazos, arriba abajo, arriba abajo.
Segunda hora: Matemáticas
―Esas murallas son las más grandes del mundo: tienen quince metros de ancho en su parte más estrecha, y un perímetro del doble de ocho kilómetros.
Los muchachos lo miraron.
―O sea, dieciséis kilómetros ―observó Kleist.
El cabo puso cara larga y espoleó el caballo dejándolos atrás.
Tercera hora: Lengua Castellana
―Eso decís vos. Pero me pregunto si no habrá en vuestro interior un héroe incipiente.
―¿Qué quiere decir “incipiente”?
―Algo que comienza a aparecer, a existir.
Cuarta hora: Biología
― [...] En cuanto a fumar, eso es una afectación infantil, un hábito desagradable a la vista, odioso a la nariz, dañoso para el cerebro y peligroso para los pulmones, que vuelve el aliento apestoso, y afeminado al hombre que abusa de él.
Normas de conducta para los acólitos del Santuario:
El Santuario de Peña Shotover es un colegio de curas. Un internado como otro cualquiera en el que los alumnos comparten cuarto, madrugan a diario, desayunan en el comedor, se reúnen con sus tutores, tienen clase, hacen los deberes... Y reciben palizas constantes, entrenan doce horas diarias para ser soldados, siguen una disciplina férrea, mueren tantos como sobreviven, no tienen contacto con el mundo exterior y, en líneas generales, tienen la sensación de estar viviendo en el mismísimo Averno. Después de vivir en el Santuario desde la más tierna infancia, a los acólitos de Peña Shotover no les quedan energías para rebelarse, pero sí para vengarse del mundo y llegar a ser ellos mismos monjes redentores: crueles y violentos hasta el extremo, con una sed de sangre insaciable.
Al igual que Thomas Cale.
Un adolescente de catorce años, lleva malviviendo en el Santuario desde los cuatro. Pero a pesar de que sigue a rajatabla todas las normas, incluso las más descabelladas y crueles, su única aspiración en este mundo es huir. Llegar a escapar algún día del yugo de los redentores. Cuando descubre, junto a dos de sus compañeros, el secreto más oscuro de una secta del Santuario, la fuga se precipita, y no les queda más remedio que intentar alcanzar la ciudad de Menfis, un lugar donde pasar desapercibidos. Pero ¿podrán tres acólitos, criados en la violencia extrema, sobrevivir en una ciudad “donde todos los pecados tienen cabida”?
Lista de castigos para los acólitos del Santuario:
Crueldad y romance, pasión y tortura, huidas, batallas, humillación, risas, sexo, miedo y secretos que permanecerán a medio desvelar para poder seguir con ellos en la próxima entrega de esta trilogía. Esto es lo que encierra Menfis para Cale. Y esto es lo que encierra el libro para vosotros, si os animáis a cogerlo y me creéis cuando digo que no va a defraudaros (porque puedo aseguraros que no va a hacerlo).
Antes de meterme más en profundidad con el libro (hoy trataré de ser breve, de verdad, que estoy inmensamente espesa), tengo que admirar una de sus mayores virtudes. Por una parte, la forma en que está escrito no permitirá que abandonéis la lectura fácilmente. Un estilo claro y conciso, muy visual, con ese ocasional humor macabro que hará que tan pronto os sintáis asqueados, como enternecidos, como divertidos. Y por otra parte, la traducción es verdaderamente buena. Todos hemos pasado (y si no ha sido así consideraos afortunados) por la experiencia de leer traducciones pésimas, y una mala traducción puede cargarse fácilmente un libro. Faltas de ortografía que hieren la vista, errores de puntuación que hacen que una frase sea incomprensible, palabras raras o infrecuentes que no suenan naturales... En este caso, por el contrario, la traducción es muy buena (créditos a quien los merece: Adolfo Muñoz), y ayuda a agilizar la lectura tanto como el propio estilo del escritor.
Dicho esto, me meteré con la historia. Mis partes preferidas fueron todas esas en las que los redentores aparecían en toda su brutalidad, las escenas de las fugas, los momentos de tensión en el Santuario... Yo y mis macabradas en estado puro. Pero lo digo en serio: en mi opinión, los elementos más oscuros le dieron al libro su mayor encanto. La parte de la ciudad de Menfis, por el contrario, captó mi atención por momentos, y tuvo sus instantes de gloria, pero era más lenta, y después de esos momentos frenéticos del principio, me supo a poco.
Tenemos al héroe atípico, un chico violento, reservado y demasiado maduro para su edad, pero que desde el momento en que sale del Santuario se ve obligado a conocer el mundo de una forma nueva. Es decir: ahora es cuando viene todo eso de la maduración y el crecimiento, la psicoterapia, la superación personal, el primer amor, bla, bla, bla. No hace falta que os lo desmenuce. Os hacéis una idea. Y aunque a veces parezca que están fuera de tono, me gustaron mucho esos momentos en los que Cale muestra su inocencia más infantil. Porque, a pesar de todo lo que le ha pasado, no deja de tener catorce años.
Y como quiero ser breve, ahí va mi resumen de lo que ofrece el libro: una historia fascinante, personajes cargados de dobles intenciones, momentos de ternura y otros de adrenalina en estado puro.
Mi única queja es que lo encontré muy parco en explicaciones (las razones de algunas de los acontecimientos más importantes quedan a oscuras, no sé si para ser reveladas más tarde, o porque Paul Hoffman las consideró irrelevantes), y los personajes femeninos están demasiado idealizados (o lo que es lo mismo: son bastante planos). Pero supongo que, teniendo en cuenta que los pobres chicos nunca en su vida tuvieron delante a una mujer, esto puede ser comprensible (lo de la falta de explicaciones no: sigue siendo frustrante). El libro es caro (eso es cierto), pero incluye 400 páginas frenéticas e impredecibles que llegarán a engancharos hasta tal punto que empezaréis a contar los días para poder leer la siguiente entrega (de la cual no sé nada, así que nada puedo deciros).