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miércoles, 27 de octubre de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #10: la pregunta de la que me arrepentiré después

Algún virus tonto me pilló con la guardia baja y la garganta al descubierto, así que se las dio de vampiro y me condenó a un fin de semana de perros. Al final conseguimos llegar a un acuerdo: él se pasaría las vacaciones de su vida en mi laringe, y yo tendría la excusa perfecta para vaguear, hacer el ganso y no escribir nada. Lo que significa que ahora, llenando la pantalla de tosidos y sin voz con la que defenderme por teléfono, vuelvo quejicosa a vosotros, con la cabeza gacha, a traeros una sombra de lo que os debía por haberme escaqueado.

Es decir, a falta de más inspiración, esto es lo que toca: las respuestas han conseguido sorprenderme (debería irme acostumbrando), porque un inútil 27% jura y perjura que nunca dejará (dejaremos) de llevar la L de lector pintada en la frente, mientras que son 607, más del doble, un 68%, los que sueñan con el día en que irán a la librería, dirán su nombre y comprarán su propio libro.

¿Habrá hecho eso alguno perteneciente al mísero 1%, los 17 sabios que vinieron con los deberes hechos y el libro bajo el brazo? Y yo me reprimiré y no los llamaré empollones, porque todos los de más arriba vivimos (leemos, respiramos) a su costa. También viven a su costa los 19 (¿cómo pueden ser el 2% si 19 no es el doble que 17?) que leen novelas pero que saben que su verdadera vocación está muy lejos. Ensayos, biografías, libros de viajes, o incluso algún libro de texto que se colará en las pesadillas de algún incauto en los próximos años.

Así que, retirándome para dejarle paso a la mayoría, a los que algún día seréis los escritores noveles de la sección de literatura de algún periódico/revista/catálogo/blog...


Y la pregunta que viene ahora me da un poco de miedo. En realidad, me da bastante miedo. Mucho. Muchísimo. Por eso la voy a escribir ya y dejar que la penséis con calma:

¿Preferís leer reseñas cortas o largas?

¿Tochos de muchos párrafos u opiniones de dos líneas? ¿Largos posts que os lo expliquen en detalle o entradas concisas que no se vayan por las ramas? Mi primera reseña, además de ser un asco, ocupaba cuatro líneas (esto no es falsa modestia, las cosas como son, mi único consuelo es que empecé demostrando muy buen gusto). Hoy por hoy raro es el día que no me propongo sintetizarme, pero siempre acabo más enrollada que una persiana. Admiro los resúmenes. Añoro los resúmenes. Sueño en secreto con los resúmenes. Pero cada vez que abro el portátil, escupo una tesis.

martes, 7 de septiembre de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #9: seamos serios, por favor

Llevo unas semanitas muy pesada con el mismo tema a vueltas por todas las esquinas del blog, y es que no sabéis que apenas puedo pensar en otra cosa: les estoy lanzando el mal de ojo a todos los directivos de amazon porque reservé El Libro en mayo y todavía no me ha llegado (¿¿¿¿qué sería de mí sin los ebooks????). Y como no es posible que cuando reservas un libro con tres meses de antelación tarde un mes más en llegarte a casa, entiendo que las únicas explicaciones posibles son que o bien se lo comió mi cartera o bien alguien está preparándose para pedirme un rescate. Ya os mantendré al tanto (y en cuanto lo reciba, si es que lo recibo algún día, podré hacer IMM al fin).

Así es como se siente una después de este maltrato amazónico: enfadada, envidiosa, engañada y ensimismada (pensando que en Panem nadie tenía vejiga ni uretra ni colon ni recto ni ano, porque por más tiempo que se pasaran escondidos o encerrados, nunca necesitaban realizar las evacuaciones más elementales).



Pero voy a dejar ya el tema, porque no me gustan las tragedias y no quisiera haceros llorar con mis penas. Por lo tanto, resumo las conclusiones del estudio:



Un apabullante 78% de los encuestados se declara creyente del Collinismo y está leyendo/ha leído/está a punto de leer El Libro. Un 9% más duda de su fe y no tiene prisa alguna, pero sabe que tarde o temprano caerá en las redes y lo leerá también. Hay otro escaso 7% que afirma ser agnóstico, y no siente por El Libro más que un interés meramente documental (y no demasiado acuciante).

Y por último...

Por último, el excesivo 4% de vosotros os proclamáis ateos convencidos y os negáis a ser exorcizados. Y como llevo muchísimos meses muy pesada (desde que escribo en el blog, vamos) y ya no puedo intentarlo de más formas, os doy por perdidos para la fe, por una vez me quedaré callada y no haré más comentarios. Sobre gustos no hay nada escrito. Sois la excepción que confirma la regla. Para gustos, colores. Etcétera. Yo lo asumo. Más o menos.

Pues eso, que si no os gustó el libro no hace falta ni siquiera que dejéis de seguir este blog, porque ya voy a dejar de ponerme pesada y ahora que se acabó la serie (al fin) voy a trasladar la publicidad subliminal a otros oscuros objetos de deseo (*insértese aquí una carcajada diabolica*).



En cualquier caso, empiezo ya el cambio de tema con la Pregunta Tonta siguiente:

¿Intentaréis publicar un libro algún día?

Esta pregunta fue más difícil de redactar de lo que parece. No se trata de si querríais que os publicaran un libro algún día, porque a nadie le amarga un dulce. Tampoco se trata de si vais a escribir un libro pero sin enviárselo a ninguna editorial, porque se pueden escribir muchas cosas en el calor del hogar.

Lo que quiero decir es si tenéis pensado pasar algún día por todo el proceso. Elaborar una historia, crear vuestros personajes, escribir un libro completo, corregirlo dos millones y medio de veces, enseñárselo a un círculo de personas cada vez más amplio, enviárselo a una editorial y cruzar los dedos para que llegue a tener una portada y venderse en las tiendas.

Alguna vez he leído comentarios en algún blog que decían que la mayoría de los blogueros literarios tenían el sueño de ser escritores. O que la gente que más lee (y que se pasea por esos mismos blogs) también querría escribir un libro una vez. Yo no estoy segura de que esto sea verdad. Al menos por mi parte, porque no tengo ninguna intención (ni ninguna idea, que es lo más triste) de escribir una novela. No tengo el tiempo ni las ganas ni la constancia que hacen falta. Pero yo no soy más que una persona, y por eso querría saber vuestra opinión.

Y me parece que, por una vez, por fin he hecho una pregunta casi poblacional. Me voy a ir a celebrarlo (después de que haga un muñequito de vudú con el logo de amazon en la cabeza, eso sí).

miércoles, 18 de agosto de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #8: no me repito no me repito no me repito no me repito

Se hace el silencio en la sala, y es incómodo pero no tanto, y es la segunda semana seguida que estoy en el bando de los perdedores, y ya me lo empiezo a tomar con filosofía. Pero si vosotros, vencedores, os vierais forzados a mantener una conversación de esas que tanto evitáis, ¿contestaríais con monosílabos o pondríais vuestra mejor sonrisa falsa y sacaríais a la cotorra que lleváis dentro? Y si vosotros, perdedores, os vierais obligados a quedaros callados, ¿empezaríais a hacer muecas extrañas, a comeros las veinte uñas, a destrozaros los labios a mordiscos o a saltar de un pie a otro o a dar vueltas como un tiovivo?

En cualquier caso, con tantos votantes como un año bisiesto y un 62% frente a un 37% que ni siquiera llega a sumar 100% (misterio de la matemática: si ni siquiera los ordenadores saben sumar, ¿a dónde iremos a parar?), aquellos que optarían por un escueto silencio incómodo miran por encima del hombro a los 218 metepatas en potencia declarados.

Me quito el sombrero. (Fuera está nublado, dicen que va a llover pero no parece, perdona pero hoy tengo sueño, no me digas, no, ya veo que no dices nada, bueno, es que esta noche no sabes lo que me ha pasado, mira que te cuento lo que me han contado...)


Y aunque ya sé que una vez hace seis meses hice una pregunta tonta sobre este mismo tema, hace mucho tiempo de eso y hace un montón que no hablo sobre el tema ni hago publicidad subliminal ni nada parecido, y además falta menos de una semana o de dos (según el idioma en el que os interese leerlo, pero a mí me falta sólo una, o eso sería lo ideal, que ya sé que no va a ser así, pero soñar es gratis) y estoy esperándolo como agua de mayo y revisando constantemente en librerías virtuales y físicas para ver si alguien se confundió y por casualidad lo están vendiendo ya... (no, obviamente no se ha dado el caso, o si no la entrada de hoy sería MUY diferente.)

¿Vais a leer Mockingjay/Sinsajo ya, muy pronto, algún día o *escalofrío* nunca?


Y yo a esta pregunta no voy a contestar, porque ya lo acabo de hacer, y además es algo muy obvio. Buenos días.

jueves, 5 de agosto de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #7: algo absurdo

Estoy desolada. Triste, angustiada, atribulada, amargada, deprimida, afligida, decaída, desmoralizada, acongojada.

Porque he perdido. Y es la primera vez.

Había descubierto que la mayoría somos gente de ciencias, amantes de los Juegos, personas de vista pocha, compradores compulsivos y lectores a palo seco.

Pero ahora me entero de que no sois lectores nocturnos como yo. Me entero de que hay menos lectores mañaneros (en proporción) que enemigos de los Juegos (y eso es... es... es... ¡algo que no tiene nombre!), porque no suman más que un tristísimo uno por ciento. Y veo también que auqnue hayan votado 845 personas, los lectores exclusivamente vespertinos, de esos que usais la luz del sol antes de ir a cenar, sois un bien escaso y no llegáis ni a los cuarenta. Los de la noche quedamos en un desolado segundo puesto, con mucha gente, sí, pero ni de lejos la suficiente, y tal vez sea mejor, porque somos los que gastamos más bombillas. Y los primeros, muy por delante de todos los demás, con más de la mitad de los votos, son los que aseguran ser verdaderos amantes de la palabra escrita, porque tanto les da pasar sin desayunar como prescindir de un bonito atardecer como criar ojeras con cariño, que eso también cuesta trabajo.


Pero es hora ya de entregarse a nuevos menesteres, y la pregunta de hoy, aunque aparentemente no tenga nada que ver con los libros, esconde sus secretos.

¿Preferís una conversación incómoda, o un silencio incómodo?

Todos vosotros habréis leído libros de todo tipo, con protagonistas de todo tipo. Algunos personajes no callan ni debajo del agua, y a otros hay que sacarles las palabras con sacacorchos (ejem). Y de vez en cuando, leo en los libros alguna escena del tipo:
"Estábamos callados dentro del coche, y yo lo prefería así. No me gustaba hablar por hablar, y no soportaba los chicos que incapaces de apreciar el silencio."
O conversaciones del tipo:
-¿Eres muy charlatana?
-No, señora.
-Bien, no me gusta la gente que lo es.
-...
Y todas esas escenas hacen que se me suban los colores, porque yo, para ser sincera, tengo una tolerancia muy baja del silencio. Cuanto más incómoda se vuelve la conversación, más nerviosa me voy poniendo, más carrerilla cojo, y más tonterías digo. Tengo a amigos en el bando contrario, pero yo no estoy en él, y no le veo ningún problema a una épica conversación incómoda (especialmente de esas que, cuando se han acabado, habrías preferido mil veces que nunca hubieran sucedido).

En cualquier caso, ¿cómo sois vosotros? ¿Tan bocazas como Rose, Alex o Elena, o tan mudos como Katniss, Cale o Liadan?

jueves, 15 de julio de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #6: noche y día

Con una rara (en mí) puntualidad, llego por una vez avergonzada y presta como el rayo a mudar de pregunta antes del fin del mundo, pardiez. Y presta, pues, llego para deciros que:

Los guardianes del silencio y de la dieta se erigen sobre todos los demás en justa victoria. Los enamorados de la buena música se quedan en un lejano segundo puesto, pero se alegran de no tener que compartir sus auriculares con demasiada gente. Y por último, los que quieren tenerlo todo se pelean con los amantes del chocolate y de las galletitas saladas por el tercer puesto, pero el podio acaba embadurnado de comida y de cáscaras de ipods sin que haya un claro vencedor en la batalla, así que ambos podrían considerarse mejor como dos grupos de perdedores a conciencia pero con el estómago lleno, muy dignos ellos pero no por eso menos últimos.

Suenan canciones ensordecedoras y unos pocos se van a buscar algo para picar, pero de los 509 votos participantes en estas dos semanas exactas, estos han sido los resultados:


Y como me he comportado como una señora, puntual por primera vez en meses ahora que estoy de vacaciones y me salto todos los demás horarios, voy a darme un pequeño capricho. Así que la que viene a continuación es la pregunta más ridículamente absurda de todas las preguntas ridículamente absurdas (y nunca estrictamente poblacionales, mucho me temo) que os he hecho hasta ahora. Eso es culpa de mi cerebro, porque también él se ha ido de vacaciones y está muy contento chapoteando dentro de mi cavidad craneal sin demasiadas cosas que hacer. No se le puede culpar, y por lo tanto yo os pregunto:

¿Sois lectores nocturnos o diurnos?

¿Os llaman las hojas al despertaros por las mañanas, u os reclaman antes de dormir? ¿Le arrancáis tiempo a la siesta después de comer, o a media tarde, o a media mañana? ¿O sois, simplemente, devoradores de libros (como el de la cabecera de este blog), sin importar el momento ni el lugar? ¿Os sirve cualquier hora, o sois caprichosos con vuestros horarios, igual que la princesita del guisante?

Yo (es mucho egocentrismo el mío cada vez que suelto al aire una pregunta de estas, pero debo dar ejemplo y responderme la primera), a decir verdad, leo sin problemas a cualquier hora. Pero me considero lectora nocturna. Leo bastantes tardes, y casi ninguna mañana, pero leo todas las noches (salvo que el sueño o el estudio me arrastren muy lejos). Por las mañanas estoy ocupada, y si no estoy ocupada estaré durmiendo. Y por las tardes muchas veces hay cosas que hacer, o cosas que se pueden hacer. Pero siempre leo durante horas antes de dormir, hasta que el sueño me arrastra del todo bajo las mantas y soy incapaz de entender el significado de dos frases seguidas sin cerrar los ojos un ratito por el medio.

sábado, 3 de julio de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #5: no hay bien ni mal que cien años dure...

... ni cuerpo que lo resista. Así que ya estoy de vacaciones, puedo disfrutar del sol y también de la lluvia, y puedo extender por el mundo el espíritu eléctrico de las vacaciones recién estrenadas, en vez de arrastrar los fatigados pies por el interior de mi cárcel hogar. Así que, en esta penosa actualización después de un mes de penosas actualizaciones, puedo prometer que caerán en breve muchísimas reseñas (os tengo que bombardear, y algunos títulos son muy buenos), y algún capítulo muy muy muy jugoso (¡voy a traducir y todo!), e incluso un National Geographic, si estoy de buenas, y estoy de buenas porque estoy de vacaciones. Pero de momento, en unos días tan solo, estará con vosotros el segundo número de la revista Siete Letras, con su preciosísima portada veraniega, y no lo digo porque la haya hecho yo.

Como muestra de mis buenas intenciones, para abandonar el espíritu de "conseguiré ser más vaga día a día" que ha imperado por estos dominios durante los últimos meses (siempre digo lo mismo, pero alguna vez incluso seré sincera), y para demostrar que incluso voy a responder ya a mi mail (con calma y buen hacer... perdón, perdón, perdón), hoy voy a actualizar las "Preguntas tontas, respuestas idiotas" (prefiero no pensar siquiera en cuándo fue la última vez que lo hice).

Por si hay alguien en el mundo además que yo que lo recuerde, la última Pregunta Tonta dejaba en el aire la cuestión de quién es impulsivo y quién responsable cuando se mete en una librería con la cartera llena de billetes crujientes y acaba chocando de frente con la sección de novedades, siempre brillante e impoluta y llena de libros frescos y caros pero con una pinta maravillosísima de la muerte (qué pena que hoy sea sábado por la tarde, porque se me acaba de abrir el apetito).

Por esa razón, y no por ninguna otra, la entrada de hoy se la dedico a 151 personas. A los 151 perdedores.

A aquellas 151 personas responsables que almacenan cada moneda en su preciosa hucha de barro con forma de cerdito rosa y sólo la rompen cuando leen en algún blog (o en alguna otra fuente, of course) que existe un libro digno de su inversión. Esas pobres almas cándidas que incluso se fían de mi criterio de vez en cuando y por las cuales todavía no me he convertido en Business Blogger (que no lo he pospuesto por lo mucho que disfruto criticando los libros malos, nooooo). Esos seres inocentes que incluso son capaces de salir de una librería con la cartera llena, las manos vacías y los ojos empañados.

Porque esta entrada, evidentemente, no está dedicada a los ganadores, esos 607 crueles desconsiderados que (como yo) se declaran impulsivos, porque si por ellos fuera (*suspiro*)... ¿de qué serviría tener un blog? ¿Existiría el ahorro? Siempre escuchando a su corazón, leyendo reseñas a las que no hacen caso, jugando con mis pobrecitos sentimientos y passsssando de mí...



Lo que nos lleva a la Pregunta Tonta siguiente. Esta vez estuve a punto de lanzar al mundo una cuestión demográfica, pero me contuve, y de perdidos al río, que no son las vacaciones el momento de ponernos serios (y además ya no recuerdo qué cosa seria iba a preguntar, así que tanto da).

Por lo tanto...

¿Leéis a palo seco, o lo hacéis bien acompañados?

(Mi intención era preguntarlo de una forma mucho más profesional, pero hace tantísimo que se me ocurrió la pregunta que ya se me está empezando a olvidar.)

Como soy muy egocéntrica, voy a explicar mi caso. Yo no como cuando leo, porque para ir a coger comida tengo que levantarme (¿pereza? ¡por favor!), porque es incómodo tener cosas en la mano cuando estás pasando páginas, y porque no me gusta dejar las hojas todas puercas (mi espatarramiento de lectura es un quirófano en pequeñito).

Y tampoco escucho música cuando leo porque me desconcentra mucho, no soy capaz de hacer las dos cosas a la vez, y si lo hago acabo avanzando por el libro a paso de tortuga.

Pero en esto, como en todo, cada uno tiene sus costumbres. ¿Dónde encajáis vosotros? ¿Pasáis de los marcapáginas y acudís a vuestra última manchita de chocolate para recordar vuestra posición? ¿Sacudís enérgicamente la cabeza al ritmo de un chunda, chunda que os sirve de banda sonora? ¿O bien os refugiáis en vuestra Concha de Caracol Sagrada?

viernes, 19 de marzo de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #4: usos y costumbres de las celebrities

Antes de nada, los paparazzi que veo desde mi puerta, mis nuevos amigos de famosa, insisten en que empiece el post con la razón de mi nuevo estado de celebridad. Porque la cuestión es que ¡he respondido a mi primera entrevista! (Flashes no, por favor, que el fulgor de mis diamantes me está cegando.) Podéis leerla en el blog de Las Sin Cerebros, con todo el mérito y el esfuerzo de Stephany, que se lo ha currado a más y mejor, y este es el resultado.

Así que si veis una chica con la cara tan roja como Rose en la portada inglesa de Vampire Academy, probablemente sea yo (para que veais que soy una persona Versátil capaz de hacer Publicidad Subliminal de muchas cosas, no sólo de los Juegos, partiendo únicamente de un grupo de ideas Desconectadas de Cosecha propia).

Y ahora, un mes o sabe Dios cuánto tiempo después de haber colgado la Pregunta Tonta anterior (no seré yo quien mueva un dedo para comprobar la fecha, por favorrrrr), es hora de colgar aquí la Respuesta Idiota de turno.

(Carraspero Aclara-Gargantas)

Crónica de la carrera, seguida de cerca por la comentarista que apuntó cuidadosamente los resultados:

¡Nada más empezar la carrera los Gafotas se adelantan con una clara ventaja, y llevan ya recorrida el doble de distancia que los Sin Gafaaaas! ¡Será porque tienen patas y además patillas, señoreeeees, y contra eso no hay quien compitaaaa!

¡Pero no va a quedar así la cosa, porque, a falta de ocho días para el cierre de la encuesta, los Sin Gafas recortan las distancias y se sitúan a sólo cien votos por detrás de los Gafotaaaaas! ¿Estarán desfondando los Gafotas? ¿Se les habrán empañado los cristales?

Pero... ¡noooo...! ¡Falsa alarma...! ¡A tan sólo cuatro días de la meta, los Gafotas vuelven a recuperar veinte votos más además de su ventaja de cieeeeen! ¡El público los aclama! ¡Parece que se perfila un claro ganador! ¡A los Sin Gafas se les ha metido arenilla en el ojo y no pueden correr bieeeeeen!

¡Y... siiiiiiguen, señoras y señores, esto está muy emocionante, pero los Gafotas siguen con su spriiiiiiiint final, y los Sin Gafas se van quedando rezagadoooooos!

¡Últimos pasos, últimos segundos, últimos votoooos, los votantes Sin Gafas se reagrupan, deciden estrategias de última hora, se dejan los pulmones sobre la pista, van encargando las lentillas, gritan y se tiran de los pelos, pero ya es tardeeee! ¡Señoras y señoreeeeeees, los Gafotas han ganadooooo! ¡Con una ventaja ni más ni menos que de 159 votos! ¡Un apabullante 342 frente a 183! ¡El público, formado principalmente por ópticos y oculistas, toma la pistaaaaa y se lanza sobre sus héroeeeeeees! ¡Un aplauso, señoras y señoreeees, que nuestros chicos bien se lo mereceeeen! ¡Que se lancen al cielo las gafas! ¡Que se intercambien las lentillas! ¡Queremos que haya fiesta, y sin Gafotas no habrá ningunaaaaa!




Dicho esto, va siendo hora de colgar la pregunta siguiente. Aunque hoy iba por fin a hacer una pregunta poblacional, al final se me ocurrió otra mucho más interesante, así que el CIS puede irse a freír espárragos (otra vez). Por lo tanto, la Pregunta Tonta con su correspondente Respuesta Idiota de hoy consistirá en...

¿Os consideráis lectores responsables o impulsivos?

Estoy segura de que hay una palabra mejor que los defina, pero ahora mismo no se me ocurre ninguna. Lo que esto quiere decir es: ¿sois de esos lectores que siguen religiosamente su wishlist, o de los de "aquí te pillo, aquí te mato"? Yo, por ejemplo, soy más bien impulsiva. Tengo una wishlist. Intento seguir mi wishlist. A veces incluso le hago caso a mi wishlist. Pero a menudo, demasiado a menudo, pillo un libro del que no sé nada y me lo meriendo (esto de leer impulsivamente se presta a muchos chascos y amarguras) sin saber nada más de él que su título. Muchas veces ni siquiera conozco su sinopsis. Y no hablemos ya de haber leído cíticas suyas, por favor de los por favores.

Así que ya sé que lo más probable es que no encajéis exactamente ni en un grupo ni en el otro, pero mi Primera Ley Fundamental De Las Respuestas Idiotas es mantenerlas lo más idióticamente simplificadas que sea posible, y eso significa que vais a tener que decidiros por una u otra opción.

¿Quién saldrá esta vez vencedor? ¿Serán liebres los Impulsivos, y los Responsables tortugas? ¿O la Responsabilidad los hará lentos y perezosos, y ganarán los Impulsivos la carrera eterna de la lectura? Para saberlo tendréis que votar, mis queridos lectores... (*risa malévola sin venir a cuento*)

Y para terminar por fin y de una vez por todas con las otras encuestas de la barra lateral... Os dejo las otras dos aquí abajo. No pienso hacer comentarios, porque estuvieron muuuuuchos meses allí colgadas tristemente, y me duele en el alma ver los predecibles pero igualmente tristes resultados de la encuesta de Crepúsculo (haced clic en ella para verla más grande), pero insisto en que no estoy haciendo comentarios, y espero que disculpéis mi pena, pero voy a cerrar el post de una vez y me iré a llorar a una esquina donde nadie me vea.




miércoles, 10 de febrero de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #3, y el padre de todos los Gruñidos

Primero toca una disculpa, porque tengo el blog tan absolutamente abandonado (actualizándolo poco y mal) que como me descuide van a empezar a nacer zarzas y tojos y ortigas y otras malas hierbas. Básicamente, mi disculpa (repetida tantas veces que parece una excusa, pero aún así, juro que es verdad) es que estoy de exámenes. Ya sabéis qué significa eso: dormir poco (y mal), estudiar mucho, conectarse poco, y en general agobiarse todo el tiempo. Y a mayores tengo sequedad de ideas y estoy sin energía para las ideas que llevo incubando desde hace semanas, así que, en conjunto, tengo el blog pillado con imperdibles. Por suerte, los exámenes también se terminan (eso espero... algún día... quizás), así que esta situación no durará eternamente.

Y ahora.

A lo que estamos.

Sería mejor que antes de leer esto tomaseis asiento, porque probablemente os caigáis al suelo del susto.


Porque me parece FUERTÍSIMO.


Inconcebible. Increíble. Mi mente es incapaz de abarcar esa idea sin explotar por los aires.


Pero en el mundo hay, por lo menos (¡¡por lo menos!!) NUEVE personas a las que no les gustó Los Juegos del Hambre.


Como lo oís.


(Calma, calma, tranquilizaos, que estoy segura de que semejantes barbaridades sacrílegas tienen una explicación, aunque no puedo ni imaginarme qué explicación es esa.)




Eso es tan absolutamente inconcebible como decir que hay nueve personas en el mundo que no necesitan oxígeno para sobrevivir. No existen palabras para describirlo. Tan sólo viendo la cantidad de gente a la que no le gustó el libro se me rompe el corazón en mil pedacitos y me entran ganas de coger mis apuntes y lanzarlos al viento y tirarlos por un puente y quemarlos hasta que no sean más que unas cenizas irreconocibles y grises y feas (aunque a lo mejor se están mezclando aquí mis fantasías... hum).

En cualquier caso, como un 98% de los que lo leyeron (noventa y ocho de cada cien, que no es moco de pavo) sí que se declaran fans a los cuatro vientos, voy a hacer un llamamiento a esas 83 personas (o más... *suspiro*) que se pasearon por aquí sin conocer a Katniss: si todos mis locos fangirlismos no os han convencido hasta ahora (esto es un golpe bajo a mi confianza, pero todo sea por el bien de mis lectores), fijaos en esos números. 399 frente a 9. Es decir. Que si no os gusta el libro os daré permiso para que volváis a mi blog a spamearme con recriminaciones diversas, pero tenéis que leerlo ya. Y si no os gusta seréis como esos nueve extraños personajillos heréticos. Nueve personas cuyas razones, por qué no, me gustaría oír, para saber qué fue exactamente lo que tanto les disgustó en un libro tan ultramaravillosamente perfecto. Prometo (*dedos cruzados por detrás de la espalda*) no rugirles, ni morderles, ni arrancarles la yugular para ponérmela de pulsera, ni fulminarlos a base de miradas asesinas, y escuchar todo lo que tengan que decir con la boca cerrada y las manos a una distancia respetable del teclado furibundo de mi ordenador.

En cualquier caso, no soy capaz de hablar más de este tema, porque soy una persona muy sensible y temo echarme a llorar desconsoladamente aquí mismo, y si lo hago no voy a poder terminar nunca de colgar este post.

Así que esta será la pregunta de esta ¿semana? ¿quincena? ¿período de tiempo indefinido hasta que me dé un ataque de inspiración digno de un Pullitzer?


¿Necesitáis gafas?

La pregunta va sin malicia y sin trampa, pero fijaos bien en lo que digo. No pregunto si usáis gafas. Sólo si las necesitáis. No os pregunto tampoco si usáis lentillas, ni si sois cortos de vista o largos de vista o bizcos o astigmáticos (los grandes marginados del mundo de la óptica y optometría, porque nadie sabe cómo se pronuncia y nadie sabe lo que es, pero haberlos, haylos). Sigo con el espíritu de mis preguntas tontas, que consiste en simplificar las respuestas al máximo. Esa es la única razón que impidió que añadiera en la encuesta de los Juegos una opción exclusiva a psicofanáticos de la saga (como una servidora), aunque eso estuvo en contra de todos mis instintos y hubo momentos en los que mi decisión me pesó en lo más hondo del alma.

Yo, por ejemplo, antes muerta que salir a la calle con las gafas puestas (y no, no tengo lentillas). Pero si leo sin ellas acabo con un dolor de cabeza tan grande que parece que me acaba de atacar una apisonadora en celo. Así que sí, necesito gafas. De hecho, esta pregunta se me ocurrió un día de gafas sucias, y si vosotros también las usáis, sabréis de qué hablo: sin importar cuántas veces las limpie, siempre siguen enguarradas.

Y como aquí todos pasamos más tiempo leyendo del que sería recomendable para nuestros pobres globos oculares que nunca le han hecho daño a nadie, me temo que vamos a ser mayoría. Aunque, con la tendencia que tengo yo a no saber leer bien el futuro en mi bola de cristal (debe de ser por culpa de las gafas sucias), nunca se sabe cuál será el resultado.

Abro la veda (cuidado, Dos Ojos, que los Gafotas vamos al ataque).

viernes, 22 de enero de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #2: y hoy trata de La Mayor De Las Obviedades

Pero antes de hablar de La Mayor De Las Obviedades (que tenéis que saber de qué se trata porque sí, porque si no me ofendo, y de eso se trata precisamente el que sea una Obviedad), os traigo los resultados de la encuesta anterior. La cual estuvo colgada en el blog, como una buena chica, ni más ni menos que 17 días, aburriéndome hasta tal punto que decidí que a partir de ahora ninguna de mis criaturas estará así de abandonada durante más de dos semanas. Lo que significa que sí, va siendo hora de madurar (suspiro), y mis otras encuestas van a ser derribadas dentro de no demasiado tiempo. Ya me pensaré qué fecha de defunción les pongo. Mientras tanto...

Con una participación de 427 personas...

Tras una batalla dura y muy igualada, jugada limpiamente (o eso espero), porque sigo siendo una medio-cromagnona de la informática y nunca aprendí a engañar a mi portátil... (Lo que es triste, porque me deja en un 1-0 contra una máquina, y perdí yo.)

La gente de Ciencias se alza con la victoria indiscutible en el Torneo Mundial de las Vocaciones, con una aplastante mayoría de...


(El ferviente público, emocionado, se pone en pie y aclama a los invictos científicos hasta quedarse afónico.)


(Todo el estadio está en pie y saltando sobre las gradas, la alegría está en el aire, y los vencedores, borrachos con ella, empiezan a bailar la Samba del Laboratorio.)


4 votos.

4 míseros votos.


¡4 votos miserables!




Desde aquí les envío un saludo a los de Letras, por ofrecer pelea, y felicito a los de Arte porque se salvaron en el foto-finish de ser los últimos (un minuto de silencio por las Ciencias Sociales: gente de Económicas, que tanto superpobláis las universidades... ¿dónde os habéis metido?).

Creo que debería alegrarme por no ser bruja, pero lo cierto es que mi bola de cristal está empañada. Voy a confesar que colgué la encuesta con el total convencimiento (¿o tal vez debería decir esperanza?) de que las Ciencias iban a aplastar a todas las demás por una mayoría increíble que haría que al diccionario de la RAE se le subieran los colores por no tener más adeptos. (Bueno, vale, tanto no. Pero esperaba más diferencia.) Y también se me había ocurrido que para qué narices (con perdón) incluir a los de Arte, si total iban a ser cuatro gatos. ¿Conclusión? Que no duraría ni cinco minutos trabajando en una línea de adivinos, y que menos mal que eso no estaba entre mis planes.


En cualquier caso, eso me hizo replantearme muy seriamente mis dotes adivinatorias, y por eso quiero colgar durante las próximas dos semanas La Mayor De Las Obviedades hecha encuesta, que además, dadas las fechas en las que estamos (os doy aquí una pista muy reveladora de a qué me refiero) viene ahora más a cuento que nunca.

O lo que es lo mismo:



¿Os gustó Los Juegos Del Hambre?

Intentaré ser imparcial. Juro por Snoopy que intentaré ser imparcial. Así que colocaré, con todo el dolor de mi corazón, una Casilla Maldita que pondrá:

"no"

Eso sí. Espero muy sinceramente que, al final de esa quincena, la Casilla Maldita tenga cero votos. Por el bien de mi salud mental y de mi psicosis post-Llamas (*cof, cof* como Katniss *cof, guiño*) y de mi mono pre-libro #3. Y por vuestro propio bien, porque no sabéis si a lo mejor soy más bruja de lo que parece, y aunque no sea adivina, quién sabe, a lo mejor soy una experta en vudú... (dejo eso en el aire, que cada cual lo interprete como quiera)

No me dignaré decir dónde encajo yo.

Y después de esta monumental ida de olla (lo siento mucho, de verdad, pero uno de los síntomas más llamativos del síndrome de abstinencia es el Delirium Tremens), os explico: la vez pasada os había contado que estas preguntas tenían como principal finalidad ser un estudio poblacional para mi blog (qué profesional soy cuando soy profesional). Y esta pregunta no es poblacional ni nada parecido. Lo sé. Pero me dio por ahí, así que tendréis que esperar a la siguiente entrega para ver mi seriedad en acción.

Y ahora, antes de seguir soltando más tonterías, me despido.

martes, 5 de enero de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #1: nueva no-sección del blog dentro de la tampoco-sección de desvaríos

Y pongo un título del post tan larguísimamente largo porque me viene en gana. Y olé.

Bien. Ahora la explicación:

Me considero una absoluta escéptica de la estadística, pero me encantan las encuestas. No esas de ocho hojas que a veces me pasan en clase, que repiten tres veces cada pregunta para asegurarse de que estás diciendo la verdad, palabrita de niño Jesús. Las que a mí me gustan son las encuestas de los blogs (confieso... confieso... ¡que voto en mis propias encuestas! ¡sacrilegio!). De hecho, lo primero que hice al crear el blog fue colgar mi perpetua cabecera, y hacer una encuesta. Y, oh sí, mi primera entrada, eso también.


En cualquier caso, me pica la curiosidad, y querría conocer más o menos el perfil de los que visitáis mi blog. Así que reuní un puñado de preguntas, unas más estúpidas que otras, e iré colgando sus respectivas encuestas periódicamente en la barra lateral, aproximadamente cada dos semanas o un mes, según me ataque la inspiración.

Esta es la primera pregunta:

¿Ciencias o letras?

Inicialmente iba a dejarla así, pero luego decidí añadirle la opción de Ciencias Sociales, para que no haya dudas. Hace no mucho me dijeron que la Economía es una de las ciencias naturales, y yo me quedé con la boca abierta. De esta forma ya no hay duda.

Si os pasáis por este blog con relativa frecuencia, lo más probable es que ya sepáis dónde encajo yo. No sé si serán paranoias mías, pero yo veo que me dan constantes arrebatos de deformación profesional...


P.D: ¿Alguien se acuerda de Pecado Original? ¿Un programa de telebasura que echaban en Telecinco hace cosa de ocho años? Lo de Preguntas tontas, respuestas idiotas era una de sus secciones, aunque ya no recuerdo de qué iba la cosa. Fue hace siglos. Qué viejísima me siento.