viernes, 12 de febrero de 2010

Instrucciones Para Soportar Con Dignidad La Espera Por Mockingjay (I.P.S.C.D.L.E.P.M.)

(Punto número 1: odio, hoy y siempre, la palabra Sinsajo. No me gusta nada cómo suena. Y aunque en mis traducciones siempre resistí la tentación de escribir Mockingjay, al hablar del título tan esperado de Los Juegos del Hambre #3 no voy a tener esos miramientos.)

Pues para Soportar Con Dignidad La Espera Por Mockingjay, no hay nada mejor que coger algún otro libro cifi de esos que tienen chicha y mucho gancho.

Empiezo la lista.


1. Ayer, mañana, hoy y siempre...

Unwind, de Neal Shusterman

No he vuelto a leer un libro de ciencia ficción tan bueno, ni antes, ni durante, ni después (dejando a los Juegos a un nivel igual de bueno, pero no mejor). Cinco estrellas ganadas con el sudor de su frente, con el frenetismo de sus páginas, y con esa Escena Estomáquica que hizo que se me revolviera el ídem de una forma que ninguna otra escena consiguió jamás (pero no toméis esto como algo negativo: me quito el sombrero ante ella, porque es buenísima, al igual que todo el resto del libro). Como fue una de mis primeras entradas, esa reseña no tuvo ni de lejos la cantidad de visitas que se merece el libro.

En cualquier caso, si queréis saber alguna cosa más sobre la historia, y descargaros también el primer capítulo, podéis hacer clic aquí.

En una sociedad donde los adolescentes no deseados son perseguidos por las partes de su cuerpo, tres fugados luchan contra el sistema que los "desconectaría".

Los padres de Connor quieren librarse de él porque es problemático. Risa no tiene padres y va a ser desconectada para recortar costes del orfanato. La desconexión de Lev ha sido programada desde su nacimiento, como parte de la estricta religiosidad de su familia. Unidos por la casualidad primero y por la desesperación después, estos tres compañeros poco convencionales realizan un peligroso viaje a través del país, sabiendo que sus vidas penden de un hilo. Si sobreviven hasta su decimooctavo cumpleaños, nadie podrá hacerles daño. Pero cuando todas y cada una de las partes de su cuerpo, desde sus manos hasta sus corazones, son codiciadas por un mundo que se ha vuelto loco, los dieciocho parecen estar muy, muy lejos.


2.
A falta de pan, buenas son tortas.

Trilogía Skinjacker, de Neal Shusterman



Parece que Unwind sigue todavía, a día de hoy (meses después de que os lo contara por primera vez), en tierra de nadie. Es decir, que alguien puede estar interesado en traducirlo al español, pero no se ha decidido a dar aún el paso. Mientras tanto, los derechos de la trilogía Skinjacker (Everlost, Everwild y Everfound, que aún no se ha publicado en inglés) ya han sido adquiridos por una editorial. No, no sé qué editorial. Pero sí, eso quiere decir que los traducirán al castellano.

Ya he hablado de estos libros en un par de ocasiones, pero lo hice más que nada quejándome de que aún no encontré tiempo para ponerme con el primero, aunque lo tengo en mi estantería desde hace un año (creo que tener un libro pendiente en mi estante tanto tiempo debe de estar prohibido por ley en algún sitio). En cualquier caso, son unos best-sellers con muy buenas críticas a los que no conviene perder de vista. Y si los ha escrito el autor de Unwind, pues mejor todavía.

Nick y Allie no sobreviven al accidente de coche... pero sus almas tampoco van exactamente adonde se supone que deberían ir. En vez de eso, quedan atrapados en algún lugar entre la vida y la muerte, en una especie de limbo llamado Everlost: "perdidos para siempre", una sombra del mundo de los vivos, ocupado por todas las cosas y sitios que ya no existen. Es un lugar mágico, aunque peligroso, donde corren salvajes los niños y aquel que permanezca en el mismo sitio demasiado tiempo se hunde al centro de la Tierra.

Cuando encuentran a Mary, la autoproclamada reina de los niños perdidos, Nick siente que ha encontrado un hogar. Pero Allie no se siente satisfecha pasando la eternidad entre dos mundos. A pesar de todas las advertencias, Allie empieza a aprender el "Arte Criminal" de encantar y poseer, y empieza a adentrarse en un terreno peligroso, donde un monstruo llamado el McGill amenaza a todas las almas de Everlost.


3. Mensajes subliminales para todos los gustos.

Candor, de Pam Bachorz

Este no es tan bueno como el de Unwind, pero es más corto, más romántico, y lo suficientemente bueno como para plantarle cara a vuestra necesidad de Juegos. No tiene secuelas ni existe en castellano, pero, en fin, quién sabe. Si queréis leer mi reseña y el primer capítulo, haced clic aquí.

En la comunidad modelo de Candor, Florida, todos los adolescentes quieren ser como Oscar Banks. Siendo el hijo del fundador de la ciudad, Oscar saca además todo sobresalientes, es presidente del consejo de estudiantes, y es solicitado por todos los clubs y causas.

Pero Oscar tiene un secreto. Sabe que los padres traen a sus hijos a Candor para hacerlos respetuosos y perfectos a base de Mensajes subliminales que cuidadosamente corrigen y controlan su comportamiento. Y Oscar ha levantado un negocio haciéndoles sabotaje a los planes de su padre con Mensajes propios, sacando a sus clientes de la ciudad antes de que sean convertidos. Después de todo, ¿quién sospecharía jamás del perfecto Oscar Banks?

Entonces conoce a Nia, la chica a la que no soporta ver cambiar. Salvar a Nia supone perderla para siempre. Manteniéndola en Candor, Oscar se arriesga a que lo descubran... y más.


4. Los Juegos del Hambre, opción B.

Trilogía Maze Runner, de James Dashner

El primer libro (sorpresa, sorpresa) se titula The Maze Runner (El corredor de laberintos, más o menos), y el segundo es The Scorch Trials (se publicará en inglés dentro de unos meses). A este primer libro le llovieron las alabanzas, y en más de una ocasión (y de dos, y de tres) lo compararon positivamente con Los Juegos del Hambre. No sé hasta qué punto llega a ser parecido, y es probable que se limite a que los dos son de ciencia ficción, y en general está muy feo comparar dos libros a no ser que sea algo muy obvio, pero hoy me lo permitiré, por eso del título del post. Además, este libro me tiene una pinta increíble (y no, de momento nadie ha dicho nada de traducirlo, pero quién sabe...).

Cuando Thomas se despierta en el ascensor, lo único que puede recordar es su nombre de pila. No conserva recuerdos de sus padres, de su casa, o de cómo llegó hasta donde está. Su memoria está en blanco. Pero no está solo. Cuando se abren las puertas del ascensor, Thomas se encuentra rodeado de chicos que le dan la bienvenida al Glade, una gran extensión rodeada de paredes de piedra.

Al igual que Thomas, los Gladers no saben cómo llegaron al Glade. Todo lo que saben es que cada mañana, hasta donde les alcanza la memoria, se han abierto las puertas de piedra del laberinto que los rodea. Cada noche se han cerrado otra vez. Cada treinta días aparece un nuevo chico en el ascensor. Y nadie quiere quedarse atrapado en el laberinto después del anochecer.

Los Gladers esperaban la llegada de Thomas. Pero, al día siguiente, aparece una chica. La primera chica en llegar nunca al Glade. Y más sorprendente todavía es el mensaje que entrega. Los Gladers siempre han estado convencidos de que si resuelven el laberinto que los rodea, quizás puedan encontrar el camino de vuelta a casa... dondequiera que eso sea. Pero cada vez parece más y más que el laberinto es imposible de resolver.

Y algo sobre la llegada de esta chica hace que Thomas empiece a sentirse diferente. Algo le dice que quizás tenga él mismo algunas respuestas... si pudiera encontrar la manera de recuperar los oscuros secretos atrapados en su propia mente.


5. Este se titula Gone, aunque no es el Gone que yo espero como el Santo Advenimiento.

Saga Gone, de Michael Grant

Hasta ahora, estos son los títulos que conozco: Gone, Hunger, Lies (2010) y Plague (2011). No sé cuántos serán en total, porque Michael Grant tiene ya la friolera de 150 libros en su haber (no, de novato no tiene un pelo, porque es calvo), y no sé cuántos le piensa endosar a esta saga. En cualquier caso, estos sí que llegarán en castellano, en 2010. Eso sí: ni aunque me matéis ahora mismo podría deciros con qué editorial, porque se me olvidó por completo.





Y a ver quién es el valiente que me dice que el chico de la portada de Gone no se parece como una gota de agua a otra al renegado de mi paisano, que se cambió el nombre y el acento porque le resultaban demasiado humillantes sus orígenes: Martiño Martín Rivas.

En un instante, todos desaparecen. TODOS.

Excepto los más jóvenes. Adolescentes. Niños. Bebés. Pero ni un sólo adulto. Ni profesores, ni policías, ni médicos, ni padres. Y al mismo tiempo, ya no hay teléfonos, ni internet, ni televisión. Ninguna forma de obtener ayuda. Y ninguna forma de averiguar qué es lo que ha sucedido.

Amenaza el hambre. Los fuertes son los que mandan. Acecha una siniestra criatura. Los animales mutan. Y los propios adolescentes están cambiando, desarrollando nuevos talentos (poderes inimaginables, peligrosos) que se hacen más fuertes con el paso de los días.

Es un aterrador nuevo mundo. Aparecen los bandos, toma forma una lucha. Pobres contra ricos. Fuertes contra débiles. Poderosos frente a impotentes. Y se está agotando el tiempo: en tu cumpleaños, desaparecerás igual que todos los demás...


6. Ya en español, para que no os desesperéis.

La Declaración, de Gemma Malley

Hablando de distopías y semejantes, este libro no tiene ni de lejos el carisma de los Juegos, pero es un bonito cifi para el lector aficionado. Podéis encontrarlo con la editorial Salamandra, y aunque es una serie, no hay trazas de que vayan a publicar más entregas. Tampoco es necesario, porque es un libro cerrado. Si queréis leer mi reseña y el primer capítulo, haced clic aquí.

Me llamo Anna y no debería estar aquí. No debería existir. Pero existo.

Año 2140, Inglaterra. La creación de un fármaco contra el envejecimiento ha permitido vencer la enfermedad y la muerte. Con el fin de evitar la superpoblación del planeta, se promulga la Declaración, ley fundamental que prohíbe a las parejas tener hijos. Las personas que nacen a pesar de esta ley se denominan Excedentes y no tienen derecho a vivir en el mundo de los Legales, pero, adiestrados correctamente, pueden ser muy valiosos como mano de obra esclavizada y desechable.

Anna tiene quince años y es una Excedente. Despojada de su apellido, de su pasado y recluida en un centro de internamiento, su vida se reduce a trabajar duro para convertirse en Empleada Valiosa. Sin embargo, la llegada de un misterioso joven llamado Peter dará un giro radical a su vida, hasta el punto de hacer tambalear el siniestro orden social que la arrogancia y la codicia del hombre han creado.


7. Uno de mis Eternos Pendientes.

Saga Traición, de Scott Westerfield

O lo que es lo mismo: Traición, Perfección, Especiales y Extras. El hecho de que yo no los haya leído, aunque es mi intención hacerlo desde hace año y medio, no quiere decir que no pueda hablaros de ellos. Básicamente, mi negativa a leer Traición viene dada porque aún no me convence lo suficiente, y si no me convence lo suficiente, es altamente improbable que vaya a conseguir un huequecito en mi corazón al lado de los Juegos. Por no decir que, aunque los libros de cifi a veces tienen unas sinopsis tan profundamente profundas que se me escapan unas risitas tontas, eso de los Guapos y los Feos y los Especiales nunca me ha hecho tilín.





Como todos los chicos y las chicas de su edad, Tally espera con impaciencia cumplir los 16 años, porque a esa edad se someterá a una intervención quirúrgica que la convertirá en perfecta. Su transformación, sin embargo, se ve amenazada cuando su amiga Shay huye para unirse a la resistencia, un grupo de disidentes que no quieren someterse a la operación y que viven en El Humo, una ciudad clandestina. Tras la huida de Shay, las autoridades le ofrecen a Tally una disyuntiva: o bien continuar siendo imperfecta para siempre, es decir, no someterse a la operación, o bien ir en busca de Shay y entregarla a los agentes de Circunstancias Especiales, los encargados de preservar la seguridad en el mundo. Tally no está dispuesta a renunciar a la belleza y por eso acepta el trato: viajará a El Humo, traicionará a su amiga y contribuirá, así, a que los agentes encuentren y desmantelen la ciudad. Tras una agotadora semana de viaje, Tally encuentra el lugar donde se esconden los disidentes y conoce a David, de quien se enamora. Gracias a él, Tally descubre que tras la fachada de la belleza y la perfección se esconde un oscuro secreto. Un secreto que supone una extraordinaria arma de poder para las autoridades y que, de salir a la luz, podría cambiar el mundo para siempre...



Y ahora, para ir cerrando el post, antes de que vuelva a olvidarme de este tipo de noticias (no sería la primera vez), unas presentaciones de libros:


Paul Hoffman, autor de La mano izquierda de Dios:

Estará el miércoles 24 de febrero en el Fnac del Callao, a las 20:30.


Os dejo aquí la sinopsis:

El Santuario de los Redentores es un lugar enorme y desolado, un lugar sin alegría ni esperanza. La mayoría de los muchachos que lo habitan entraron en él siendo sólo unos niños y han crecido sometidos al régimen brutal de los redentores que utilizan su violencia y su crueldad para obligarles a servir a la única fe verdadera.

En uno de los pasillos que se abren en medio de los desolados vericuetos del santuario, hay un niño. Debe de tener unos catorce o quince años. Hace mucho tiempo que olvidó cuál era su verdadero nombre. Ahora todo el mundo le llama Thomas Cale. Es un muchacho extraño y misterioso, encantador pero malicioso y tremendamente violento. Está tan acostumbrado a la crueldad que parece inmune a ella.

Sin embargo, muy pronto abrirá la puerta equivocada en el momento equivocado y, tras ella, descubrirá la belleza más sublime y la verdad más despiadada. Su única opción es huir, pero ¿podrá Cale burlar la vigilancia de los redentores y abandonar el Santuario? ¿Logrará escalar sus muros impenetrables, atravesar las inhóspitas tierras del Malpaís y llegar a la mítica ciudad de Menfis, gobernada por los Materazzi? Más aún, de lograrlo, ¿podrá escapar a los tentáculos de los redentores?

Porque los redentores no quieren dejar escapar a Cale a ningún precio… no por el secreto que ha descubierto, sino por uno mucho más aterrador que posee sin saberlo.


Y como no todos en este mundo somos madrileños...


Tania López Parra, autora de El portal de la Tierra


Estará hoy, viernes 12 de febrero, en el Fnac de Málaga a las 20:00. Lo siento mucho, pero me olvidé de avisaros antes. La autora será presentada por Leara Martell, y, en cualquier caso, por si os interesa, os dejó aquí la sinopsis:

El Portal de la Tierra es la historia de Aidan, un joven dios que fue mandado cuando tan sólo era un bebe a la Tierra. Allí deberá emprender el verdadero camino para descubrir su enigmatico pasado. Una aterradora maldición se apodera de él, pero gracias a sus nuevos amigos y a una voz misteriosa podrá hacer frente a todo lo que le espera. Para ello deberá aprender a hacer uso de su poder en la torre de magia del maestro Dagmar.


Y termino el post cerrando el círculo, haciendo una ecuación sobre el título Mockingjay/Sinsajo, para que recordéis de dónde venía ese nombre. Matemática pura, vamos.

Charlar + Arrendajo = Charlajo

Sinsonte + Charlajo = Sinsajo

Pues esto, queridos míos, es exactamente igual en inglés, sólo que el resultado final suena mejor:

Jabber + Jay = Jabberjay

Mockingbird + Jabberjay = Mockingjay

jueves, 11 de febrero de 2010

POR. FIN. ¡¡¡ALELUYA!!!!

Las fuentes son lo primero: se dio a conocer ayer, y yo me enteré de la noticia gracias al blog Devorando libros, aunque nunca alcancaré a comprender cómo no pude enterarme yo también antes (porque estoy buscando esto todos los días desde hace lo menos cuatro meses). Gracias también a Becca, por pasarme la noticia original en Scholastic.

¡¡¡¡¡¡¡¡YA ESTÁ AQUÍ!!!!!!



Por si leéis los libros en español, Mockingjay significa Sinsajo. Así que ya podéis deducir cómo se titulará en castellano. ¿Existe acaso título más perfecto?

Y ¿¿¿sabéis qué???? ¿¿Sabéis qué???????? SABÍA que la portada del tercer libro tenía que ser azul. LO SABÍA desde hace un año, porque a veces mi bola de cristal sí que funciona. Aunque siempre pensé que sería un azul más oscuro, y tornasolado, como el segundo libro (aunque a lo mejor sí que es tornasolado).


En fin.

No voy a decir más tonterías.

Me encanta, y estoy deseando que llegue el 24 de agosto para poder leer el libro (por si no era ya obvio).

miércoles, 10 de febrero de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #3, y el padre de todos los Gruñidos

Primero toca una disculpa, porque tengo el blog tan absolutamente abandonado (actualizándolo poco y mal) que como me descuide van a empezar a nacer zarzas y tojos y ortigas y otras malas hierbas. Básicamente, mi disculpa (repetida tantas veces que parece una excusa, pero aún así, juro que es verdad) es que estoy de exámenes. Ya sabéis qué significa eso: dormir poco (y mal), estudiar mucho, conectarse poco, y en general agobiarse todo el tiempo. Y a mayores tengo sequedad de ideas y estoy sin energía para las ideas que llevo incubando desde hace semanas, así que, en conjunto, tengo el blog pillado con imperdibles. Por suerte, los exámenes también se terminan (eso espero... algún día... quizás), así que esta situación no durará eternamente.

Y ahora.

A lo que estamos.

Sería mejor que antes de leer esto tomaseis asiento, porque probablemente os caigáis al suelo del susto.


Porque me parece FUERTÍSIMO.


Inconcebible. Increíble. Mi mente es incapaz de abarcar esa idea sin explotar por los aires.


Pero en el mundo hay, por lo menos (¡¡por lo menos!!) NUEVE personas a las que no les gustó Los Juegos del Hambre.


Como lo oís.


(Calma, calma, tranquilizaos, que estoy segura de que semejantes barbaridades sacrílegas tienen una explicación, aunque no puedo ni imaginarme qué explicación es esa.)




Eso es tan absolutamente inconcebible como decir que hay nueve personas en el mundo que no necesitan oxígeno para sobrevivir. No existen palabras para describirlo. Tan sólo viendo la cantidad de gente a la que no le gustó el libro se me rompe el corazón en mil pedacitos y me entran ganas de coger mis apuntes y lanzarlos al viento y tirarlos por un puente y quemarlos hasta que no sean más que unas cenizas irreconocibles y grises y feas (aunque a lo mejor se están mezclando aquí mis fantasías... hum).

En cualquier caso, como un 98% de los que lo leyeron (noventa y ocho de cada cien, que no es moco de pavo) sí que se declaran fans a los cuatro vientos, voy a hacer un llamamiento a esas 83 personas (o más... *suspiro*) que se pasearon por aquí sin conocer a Katniss: si todos mis locos fangirlismos no os han convencido hasta ahora (esto es un golpe bajo a mi confianza, pero todo sea por el bien de mis lectores), fijaos en esos números. 399 frente a 9. Es decir. Que si no os gusta el libro os daré permiso para que volváis a mi blog a spamearme con recriminaciones diversas, pero tenéis que leerlo ya. Y si no os gusta seréis como esos nueve extraños personajillos heréticos. Nueve personas cuyas razones, por qué no, me gustaría oír, para saber qué fue exactamente lo que tanto les disgustó en un libro tan ultramaravillosamente perfecto. Prometo (*dedos cruzados por detrás de la espalda*) no rugirles, ni morderles, ni arrancarles la yugular para ponérmela de pulsera, ni fulminarlos a base de miradas asesinas, y escuchar todo lo que tengan que decir con la boca cerrada y las manos a una distancia respetable del teclado furibundo de mi ordenador.

En cualquier caso, no soy capaz de hablar más de este tema, porque soy una persona muy sensible y temo echarme a llorar desconsoladamente aquí mismo, y si lo hago no voy a poder terminar nunca de colgar este post.

Así que esta será la pregunta de esta ¿semana? ¿quincena? ¿período de tiempo indefinido hasta que me dé un ataque de inspiración digno de un Pullitzer?


¿Necesitáis gafas?

La pregunta va sin malicia y sin trampa, pero fijaos bien en lo que digo. No pregunto si usáis gafas. Sólo si las necesitáis. No os pregunto tampoco si usáis lentillas, ni si sois cortos de vista o largos de vista o bizcos o astigmáticos (los grandes marginados del mundo de la óptica y optometría, porque nadie sabe cómo se pronuncia y nadie sabe lo que es, pero haberlos, haylos). Sigo con el espíritu de mis preguntas tontas, que consiste en simplificar las respuestas al máximo. Esa es la única razón que impidió que añadiera en la encuesta de los Juegos una opción exclusiva a psicofanáticos de la saga (como una servidora), aunque eso estuvo en contra de todos mis instintos y hubo momentos en los que mi decisión me pesó en lo más hondo del alma.

Yo, por ejemplo, antes muerta que salir a la calle con las gafas puestas (y no, no tengo lentillas). Pero si leo sin ellas acabo con un dolor de cabeza tan grande que parece que me acaba de atacar una apisonadora en celo. Así que sí, necesito gafas. De hecho, esta pregunta se me ocurrió un día de gafas sucias, y si vosotros también las usáis, sabréis de qué hablo: sin importar cuántas veces las limpie, siempre siguen enguarradas.

Y como aquí todos pasamos más tiempo leyendo del que sería recomendable para nuestros pobres globos oculares que nunca le han hecho daño a nadie, me temo que vamos a ser mayoría. Aunque, con la tendencia que tengo yo a no saber leer bien el futuro en mi bola de cristal (debe de ser por culpa de las gafas sucias), nunca se sabe cuál será el resultado.

Abro la veda (cuidado, Dos Ojos, que los Gafotas vamos al ataque).