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lunes, 13 de septiembre de 2010

Olé, que me descoco, me desmeleno...

Estaca por aquí, zapateado por allá, morritos fuera, saco la pose erótica, me levanto los pelos, pongo los ojos de tigresa y olé mi arma, que como me digas que esta es la misma Dru que en el primer capítulo de Ángeles Extraños se echa un eructo de camión y se pasa el resto del libro con el cuerpo vapuleado y la nariz moqueando más que las cataratas del Niágara, pues yo no me lo creo.


(Gracias a Ojo de Lince por encontrar la imagen en mi ausencia.)


Por muy extraños que sean los ángeles, que no os engañen las poses eróticas: no busquéis que haya romance en la historia, porque si eso es lo que esperáis, sorry, ya podéis ir buscándoos una nueva víctima. Versátil vuelve a la carga, reinterpretando como quiere sus novelas y sacando portadas que no vienen al caso, pero por lo menos esta no ha sido aniquilada salvajemente y es aceptablemente visible. Si queréis saber de qué trata el libro de verdad de la buena, porque una servidora os quiere mucho y nunca os miente (palabrita de niño Jesús, que yo os juro por Snoopy que no tengo los dedos cruzados ahora mismo), pasaos por aquí a leer mi reseña. Pero como sé que la mayoría de vosotros sois casi tan vagos como yo, os la resumo: aceptable pero no sobresaliente... bla bla bla... muy buena y agobiante primera parte... bla bla... en la segunda parte pierde toda originalidad posible y se queda en mediocridad absoluta... bla bla bla bla... hay un par de chicos pero ningún amor... etcétera. No me apetece a mí tampoco escribir aquí lo que ya he escrito, porque no me apetece ponerme plasta y básicamente tampoco es que me acuerde mucho. Para eso hice ya una reseña en su momento y, con esa visión profética que me caracteriza (ejejem) colgué el primer capítulo. Prólogo. Lo que sea. En cualquier caso, lo mejor del libro con diferencia.

No es que la portada original fuera mucho mejor, todo hay que decirlo, incluso estéticamente era peor, pero por lo menos reflejaba más el carácter de Dru que el de una bailaora (mocos + eructos + golpes + pistolas + matar monstruos ultraterrenos + no hay tiempo para una ducha + pero qué guarro tengo el pelo, que seguro que lo levanto y se me aguanta la cresta sola, y a la portada española me remito). Lo siento mucho, pero como norteña que soy en toda mi alma, no soporto el flamenco. En cualquier caso, en octubre lo tendréis en las librerías españolas por un precio muy probablemente desorbitado. Así que vosotros mismos. Elegid bien, porque es posible que os guste. Pero también es posible que no (ay, pero qué filosófica he vuelto de mi viaje, hay que ver).


(Por si alguien no cayó en la cuenta, como es probable gracias a las sutilezas de la letra pequeña de la imagen: esto es publicidad de rebote de la revista Siete Letras.)

Y ahora voy a colgar algo que lleva pendiente tanto tiempo que seguro que aparece en los libros de historia, pero como buena fan de Vampire Academy que soy sería inconcebible que no os enseñara aquí la portada de la novela gráfica del primer libro (para qué engañarnos: seguro que sólo es la carísima novela gráfica de un trocito pequeñísimo del primer libro, creada con el único propósito de exprimirnos un poquito más nuestros paupérrimos ahorros). Seguro que no podré reprimirme y acabaré comprándola, que me conozco. Pero mientras tanto lo siento mucho, señora Mead, pero este Dimitri Belikov no acaba de ser MI Dimitri Belikov (y ¿sabéis qué? me muero por conocer a Adrian. Lástima que aún falten un porrón de tomos para eso).


(Con todos ustedes: Tontissa, la pechonalidad de Rose y el profesor Belikov.)


Y a pesar de que esta haya sido una entrada bastante breve y muy sosa, debo dejaros, pues me espera una nueva serie que empezar a ver hoy mismo y demasiadas reseñas que tengo que empezar a escribir ya mismo también (creo que voy a sacar a mi clon de debajo de la cama, y si no, pues a mi oso de peluche). Algunas de esas críticas serán muy buenas. Otras, tristemente, se han ganado a pulso ser aterradoramente horrorosas (pero muy terapéuticas para mí, todo hay que decirlo... *risa diabólica mientras me froto las manos*). Pero después de esta semana vacacional que me he tomado en el blog, van siendo horas.

miércoles, 2 de junio de 2010

Ángeles tan extraños que ni siquiera son ángeles

Próxima publicación de Versátil, Strange Angels, de Lili St. Crow (ese es el nombre que utiliza en sus libros juveniles la autora de urban fantasy adulta Lilith Saintcrow) es el primer libro de una saga de urban fantasy juvenil. Me parece que es una trilogía, pero la serie tanto podría tener 3 libros como 30, porque no estoy segura. En cualquier caso, los títulos de los tres primeros son Strange Angels (obviamente), Betrayals (Traiciones), y Jealousy (Celos / Envidia / captáis la idea).






Como yo sólo me leí el primero, esto es todo lo que puedo decir:

  • No le hagáis caso al título, porque aquí hay hombres lobo, vampiros, zombis y bichos varios, pero precisamente ángeles, lo que se dice ángeles, no hay ninguno.
  • Las constantes del libro son el frío helador en todas las escenas (puntazo para los que estéis sufriendo las olas de calor, a punto de empezar el verano); los mocos de la protagonista, y los cuerpos muy vapuleados y muy doloridos.
  • En su segunda mitad el libro pierde fuelle, pero la primera parte desprende un tufillo aterrador y misterioso de lo más mono.

Para leer completa mi estupendísima reseña (la escribí hace meses y hasta ayer mismo no me acordaba ni de que existía, así que no tengo ni idea de las burradas que escribí o dejé de escribir), podéis hacerme una visita aquí. Con el plus de primer capítulo con sorpresa final, para los valientes que se animen a ir allí (de alguna forma tendré que venderme, que si no lo hago yo, no lo hace nadie).


Y mientras cuelgo este post, yo regreso a mi labor: dentro de unas horas (24 como máximo) publicaré los names de los winners de mi concurseishon... Alea jacta est.