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viernes, 20 de mayo de 2011

Entrelazados (Entrelazados #1) - Gena Showalter - Reseña

Título: Entrelazados

Título original: Intertwined

Autora: Gena Showalter

Editorial en español: Darkiss (Harlequin Ibérica)

Año: mayo 2011

Editorial en inglés: Harlequin

Año en inglés: agosto 2009

Enlaces que se merece:



Antes de leer (I parte):

Además de ser rubio y de ojos azules (las portadas mienten), y de estar en líneas generales la mar de bueno, Aden Stone es un chico especial: es un Protagonista.

Este punto es el primero de mi reseña porque, en fin, discriminación positiva y todo eso, y en los juveniles de ahora solo hay chicas. De hecho, Aden es un Protagonista con todas las de la ley: huérfano, solitario y completamente enamorable de cualquier Chica Demasiado Perfecta Para Ser Verdad que se le cruce por delante (aunque gracias al universo él no es un Bello Swan, sí que se enamora de Eduardina).

Pero, en realidad, Aden es especial de verdad: el día en que nació, su cerebro actuó de imán para las almas vagabundas y atrajo a cuatro espíritus a su cabeza. Desde entonces, Aden comparte el espacio de su mente con cuatro almas parlanchinas que no saben cómo marcharse y dejarlo solo con sus pensamientos.

Pero, por si eso fuera poco, cada una de las cuatro almas es más paranormal que la anterior:

  • La primera puede viajar al pasado, haciéndole revivir a Aden los momentos más inoportunos de su vida.
  • La segunda resucita a los muertos por accidente cada vez que pasean por las cercanías de un cementerio.
  • La tercera tiene el poder de poseer el cuerpo de cualquier persona durante un tiempo limitado.
  • Y la cuarta profetiza el futuro a discreción (nota al margen: si el mundo se hubiera ahorrado todas las profecías crípticas y absurdas, nos habríamos evitado muchos disgustos).

Evidentemente, las matanzas de zombis, las profecías indeseables, las posesiones inoportunas y los exámenes completados en medio de un barullo mental de almas charlatanas le aseguraron a Aden un diagnóstico de esquizofrenia y una popularidad escasa entre los padres de acogida.

Pero cuando Aden empieza las clases en su enésimo instituto y el alma profeta le augura una muerte espantosa, las cosas ya han ido demasiado lejos. Es el momento de empezar a hablar de venganzas de sangre, aquelarres de brujas, hadas malignas, licántropos guardaespaldas y política vampírica. Y también de chicas.




Antes de leer (II parte):

La casualidad me hizo seguidora de esta saga en su idioma original hace casi dos años, y, como el primer libro me entretuvo, un año después volví a intentarlo con el segundo. Ya estoy esperando por el tercero. No me muero por ellos, pero nunca me decepcionaron.

Porque es una saga, evidentemente. Ya no hacen libros que se terminen solos, porque todo el mundo sabe que no te puedes fabricar tu propia casa sin, por lo menos, una docena de tomos. No quiere esto decir que Entrelazados vaya a ser una dodecasaga, cuidado (de hecho, mis esperanzas apuestan por cuatro entregas, pero también es verdad que siempre he sido una adivina penosa).

En cualquier caso, el mayor defecto de este libro es que le falta el gancho del primer capítulo (muchos Grandes Libros, el Libro Entre Todo Libro entre ellos, padecen del mismo defecto, y necesitan de un lector paciente capaz de superarlo con cariño). Esas primeras páginas son un lastre: la autora no entra en materia y ni siquiera se sabe muy bien qué está pasando. Es más, el primer capítulo no tiene ni pies ni cabeza.

Pero en cuanto aparecen más personajes (personajes con cuerpo físico más allá del cerebro poseído de Aden, quiero decir), la novela va cobrando sentido.

Lo mejor de la novela es el enjambre paranormal, tal vez porque hay tantos seres y criaturas entre los que elegir que es imposible aburrirse de ellos. Por otra parte, el romance es un poco demasiado cursi para mis niveles de azúcar, pero por suerte esa es una trama bastante secundaria que no empieza hasta bien avanzada la novela. Y todo lo demás es urban fantasy.

Así que...
  • ... si ya estáis hasta la coronilla de todas las distopías que nos han metido este año por un embudo, y queréis volver a los viejos temas sobrenaturales de toda la vida...
  • ... si ya os habéis cansado del Chica-Normalita-Busca-Dios-Griego...
  • ... si nunca tendréis en vuestros estantes suficientes portadas de tíos buenos...
  • ... si queréis meteros en la cabeza de un chico por una vez en la vida, porque ya habéis leído los pensamientos de las chicas suficientes para sobrevivir dos milenios (y en la cabeza de Aden siempre hay sitio para uno más)...

... entonces adelante y buena suerte.

PD: Hace año y medio publiqué en una Breve historia de las portadas el cómo se hizo la ídem de Entrelazados, por si acaso os interesa saber algo más.

lunes, 16 de agosto de 2010

Los Vampiros de Morganville: la hexalogía de la gloria



Los Vampiros de Morganville, de Rachel Caine.
La hexalogía de la gloria.


La mansión Glass (Glass Houses):
Descarga aquí el primer capítulo


El baile de las chicas muertas (The dead girls’ dance):
Descarga aquí el primer capítulo


El callejón de la medianoche (Midnight Alley):
(septiembre de 2010)


Feast of fools:


Lord of misrule:


Carpe Corpus:







Crítica escrita con jaqueca
(pero Morganville bien vale una misa):

Os habéis leído La mansión Glass y está bien, pero no tanto. Queréis darle una oportunidad a El baile de las chicas muertas, pero es un libro caro, la portada es un esperpento, no sabéis qué pensar, y no encontráis el momento.

Lo que vosotros necesitáis es Morganvillanizaros.

Los vampiros de Morganville no es sólo un puñado de libros con colmillos, sino una serie compacta, una ciudad maldita y una filosofía de vida un hilo conductor que, en cuanto os descuidéis, os habrá atrapado y os mantendrá leyendo libros y más libros hasta que un buen día os deis cuenta de que estáis metidos hasta las cejas. («Bienvenido a Morganville. Ya no podrás salir.»)

Os acostumbraréis a los chistes de siempre, un poco cutres a veces pero muy morganvíllicos siempre; aprenderéis a conocer la ciudad como la palma de vuestra mano, incluso aunque sólo la veáis dentro de vuestras cabezas, y sabréis cuándo debéis esperar la llegada de una nueva escena de Claire y Shane (la mitad de ellas en la cama) con la que verlos avanzar, poco a poco, en su relación.

Incluso dejaréis de odiar a Mónica como la ZORRA que sabéis que es, Oliver ya no os parecerá un VILLANO sin corazón (que es lo que es), y los querréis a los dos como a un par de viejos amigos. Porque en el fondo, muy en el fondo, sabéis que Morganville no sería Morganville sin Mónica y Oliver dando puñaladas traperas durante todas las demás crisis del fin del mundo.

No os sorprenderá tampoco que Shane acabe con su prieto culito en la cárcel un par de veces por libro, ni que Claire y Michael le vendan sus almas al primer desgraciado que se les cruce por la acera, ni que Eve sea una gótica con personalidad de arco iris que acude siempre al rescate en su coche-tanque para soltarles un par de verdades a todos (de las que duelen, pero es nuestra Eve y la queremos). Y mientras luchan por seguir con vida (unas veces contra los vampiros y otras a su lado), siempre conseguirán engancharos.

Os acostumbraréis al ritmo rápido de los libros cortos de Morganville, a cómo va siempre todo de mal en peor, pero sin abandonar nunca la esperanza de que, para que Morganville pueda seguir siendo Morganville, no sucederá nada irreparable.

Para ser claros, Morganville tiene muy poco que ver con todas las demás series de vampiros que hay en circulación ahora mismo. Con su espíritu único y extraño os atrapará por la espalda hasta que no os dé vergüenza afirmar que es una de vuestras series favoritas, y que adoráis que cada libro os sumerja en una espiral de acción y chistes malos, porque a pesar de lo predecibles que aparentan ser, siempre resultan imprevisibles al final.

Así que os recomiendo mucho estos libros, especialmente los seis primeros, que no hacen más que superarse a sí mismos (de los siguientes, “la hexalogía de la desgracia”, ya hablaré otro día). En castellano (España) salen a unos 18 euros, y en inglés a unos 6. Así que si vuestra economía no puede (o no quiere) permitirse 108 euros de portadas feas (y traducciones muuuuy mejorables, por lo que he oído), tal vez sea este el momento de atreverse por una vez con el inglés. O de visitar una biblioteca.