miércoles, 3 de febrero de 2010

Shadow Kiss (Vampire Academy #3) - Richelle Mead - Reseña

Título: Shadow Kiss (Vampire Academy #3)

Autora: Richelle Mead

Editorial en inglés: Razorbill

Editorial en español: Alfaguara

Publicado en inglés: noviembre 2008

Publicado en español: 2 febrero 2011 (Alfaguara)

Sinopsis:

De momento no coloco ninguna, para evitar los spoilers.

Estrellas en pelotón:



Y todo lo demás:


Llevo:

  • 5 meses sin Vampire Academy.
  • 6 meses sin Georgina Kincaid.
  • 7 meses sin Los Juegos del Hambre.
  • Y 11 meses sin WAKE (aunque esto espero solucionarlo en breve).

Es decir. El mono conjunto de estas cuatro ME ESTÁ MATANDO. Necesito una válvula de escape YA. Y por eso voy a escribir la aproximadamente-más-o-menos-una-reseña de Shadow Kiss. Porque me va a dar un arrechucho si no hago algo pronto, y aquí está. Eso sí, sin capítulo adjunto. El capítulo caerá cuando salga a la venta Frostbite en castellano (que va a ser en abril, aunque no sé ni con qué título ni con qué portada). Lo siento, pero es que ahora mismo estoy en modo blogovago subido. Es más: en modo blogovago subido, de exámenes y con el cerebro en huelga.


Empecemos, pues, esta reseña sin spoilers de ninguno de los tres libros (o eso espero):


Primer punto a favor del libro: ¡¡¡es gordo!!! ¡¡Bien, bravo, MAGNIFIQUE!!! Bueno, no es que sea TAN gordo como mi pimpollo Blood Promise o el rechonchito Spirit Bound, pero está más rellenito que los dos primeros. Y eso son muy buenas noticias. Buenísimas. Las mejores. Un libro de Vampire Academy con sobrepeso hace que nos replanteemos si de verdad los McDonald’s son tan malos como dicen (madre mía... qué chiste tan absolutamente malo acabo de contar...).

Y Shadow Kiss es, sencillamente, una maravilla. Una maravilla que va por el mundo en modo tragedia griega, eso sí. Lejos están ya las salidas de cabra loca de Rose, porque ahora nuestra Dhampir favorita se ha convertido en una mujercita seria y responsable, concentrada única y exclusivamente en el asesinato de vampiros malos. Y, oh, sí, en Dimitri también está muy concentrada (pobrecito, mi Adrian, que nadie te quiere tanto como yo). Aunque a veces está tan condenadamente concentrada que se pone terca como una mula. La chica es tan reservada y cabezota que más de una vez dan ganas de darle un par de coscorrones, para que no siga cometiendo una y otra vez los mismos errores de siempre. Porque los comete, sí, y es de lo más frustrante. Pero, en fin, es nuestra Rose, y por eso mismo la queremos adoramos.

Como ya hablé de Rose, voy a hablar de su mejor amiga, Lissa. Vassilissa “Lissa” Dragomir es un personaje al que no puedo ni ver desde el principio de la saga. Aunque en Shadow Kiss está más soportable que de costumbre, y hasta le tuve cariño en algunas escenas y todo. En cuanto a lo demás, sigue siendo fiel a su personalidad: la chica es clavadita a la Bella Durmiente. Todo el mundo que si “Niña, coñe, no andes con ruecas”, que si “En mi reino no hila nadie porque yo lo mando y soy el rey”, que si “Jolines, Bella (ups, Aurora), no toques los pinchos”. Pero noooo, la niña no hace caso, porque es que si no toca el huso le da un soponcio. Pues hale, te está bien empleado, por gilimema, y ojalá el Príncipe Azul fuera gay y te dejara allí tirada.

Pues Lissa es igualita a ella. “Oh, Rose, tengo miedo”. “Oh, Rose, me he roto una uña”. “Oh, Rose, no te metas en mi cabeza cuando me estoy tirando a Christian” (bueno, esta parte es de Frostbite, pero el espíritu es el mismo). “Oh, Rose, quiero vivir en un universo lissacéntrico”. “Oh, Rooooooose”. ¿Sabéis qué os digo? Que o Christian es más lelo de lo que parece, o tiene el gusto en los pies. Y que Rose es tonta, y que a ver si espabila de una vez, se fuga con Adrian, y deja a Tontissa mirándose en el espejo y con un palmo de narices.

Y ahora que ya barbaricé, pataleé y rezongué a gusto, voy a sacar a la web mi chillido más rompecristales y más histérico revestido de dosis de fangirlismo tan grandes que harían palidecer de envidia a las twilighters más hormonadas.


(Carraspeo de preparación)


¡¡¡¡¡¡¡¡DIMIIITRIIIIIIIII!!!!!!!!!

¡¡¡¡¡¡¡ADRIAAAAAAAAN!!!!!!!!


¡¡¡¡¡¡¡Quiero un hijo vuestroooooo!!!!!!!!!

¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAHHHH!!!!!!



(Carraspeo final, sin sentido del ridículo.)


En efecto, mis queridos lectores, no existe forma mejor de explicar lo que ha hecho Richelle Mead (pronunciado “Miiiihd”, por si os interesa anglificaros) con nuestros pobres corazoncitos. Dimitri es el chocolate, Adrian es el churro, y la Mead, que es una sádica, nos los pasea semi-en-pelota por delante de las narices sin dejarnos probar bocado. Si no suspiráis con Shadow Kiss, gente, más os vale ir dejando de lado la lectura romántica y meteros con las necrológicas, porque tenéis un corazón de piedra.

Y ahora, después de los chillidos histéricos, voy a ponerme dura y crítica, para demostrar mi disciplina reseñadora, porque todavía no he dicho nada malo de este libro (lo de Lissa es un defecto de carácter, y estoy convencida de que Richelle nos la pinta así porque le tiene manía). Mi fallo, básicamente (no le puse 5 estrellas porque me apetecía verlas allí colocadas), es que hay alguna subtrama que parecía abrir sus puertas en Frostbite y que aquí es ignorada a conciencia. Básicamente, esa subtrama se llama Mia. Mia, que fue la zorra oficial de Vampire Academy y la zorra reconvertida de Frostbite, y que era la vampiresa ¿buena? que más potencial tenía como personaje (dejando aparte a mi adorado Adrian, por supuesto), hace mutis por el foro y no le vemos ni los pelos de la nuca. Mi teoría es que, en la saga spin-off de la que os hablé ayer, el Personaje Misterioso que la va a protagonizar va a ser Mia. Porque sí, porque tiene la edad perfecta para empezar su propio libro juvenil, porque tiene su propia historia personal, porque encajaría bien como protagonista, porque es tan rebelde como Rose, y porque no sabemos nada más de ella una vez que su camino y el de Rose se separan, por lo que puede tener sus propias aventuras. Vamos, que me apuesto un empaste a que va a ser ella.

Entonces: Shadow Kiss es, si cabe, mejor todavía que Frostbite (y si no estáis de acuerdo conmigo, lo siento, pero soy muy parcial). Como viene siendo habitual en la magnífica prosa de Richelle Mead, tenemos ocasiones suficientes para reír, para estresarnos y para perdernos en la historia y olvidarnos del mundo un rato largo. Además, también hay ocasión para ponerse serios, porque, atención a navegantes, también hay cabida para las lágrimas (qué lágrimas ni qué pollo frito... vais a llorar como magdalenas bebés con cólicos).

Y por último... siento no haber podido ser más específica en la reseña. Pero me leí el libro hace mucho, mucho, muchísimo tiempo... Cuando salió a la venta, ni más ni menos. En el lejano año de 2008.

martes, 2 de febrero de 2010

Waiting on Wednesday, versión Spanglish

Esto del Waiting on Wednesday (WOW para los amigos) es una sección que pulula por los blogs anglosajones y que, por lo menos de momento, no tengo mayor interés en imitar. Sólo me apetecía colgarlo alguna vez como título de post (una confesión: me encanta pensar en títulos para mis entradas). Así que ni siquiera me molesté en informarme de quién lo creó y quién no, y como soy speshial, mi WOW cae en un Tuesday, y no es una sección ni nada, sólo un post único y solitario que incluye novedades, como tantos otros de mis posts únicos y solitarios.

Para empezar, fe de errores: ¡¡¡lo siento, lo siento, lo siento!!! Química Perfecta no se publica el 15 de febrero, sino que sale a la venta HOY. Varias personas me hicisteis ver el error, así que muchas gracias :) No sé dónde había leído que salía el 15 de febrero...


Y ahora, a vueltas con las cosas nuevas que nos trae la vida:

1. Jekel loves Hyde, de Beth Fantaskey

Beth Fantaskey es la autora de Jessica's Guide to Dating on the Dark Side, así que por lo visto le gustan tanto como a mí los títulos rimbombantes. Ya hablé antes de este libro, así que os cuelgo un trailer súper-híper-mega-ultra-precioso del libro, y me ahorro una sinopsis. ¿Verdad que el trailer es bonito??? ¿¿Verdad que sí?????




2. Radiance, de Alyson Noël


No sé si lo había contado antes o no, pero voy a repetirme. La serie Los Inmortales, cuyo primer libro es Eternidad, y cuyo segundo libro, Luna Azul, os resumí en una Guía Ilustrada, va a tener seis dolorosas entregas que podrían condensarse perfectamente en una o dos como muchísimo, pero Alyson Noël quiere seguir exprimiendo la gallina de los huevos podridos de oro, y como seis libros le parecían pocos, va a deleitarnos con otros seis libros más (seis más seis son DOCE libros, efectivamente). Esos otros seis libros están ambientados en el mundo producto de la imaginación de la mente fumada acalorada de Alyson Noël, o sea, Summerland, ese mundo mágico que viene a ser como el de Alicia en el País de las Maravillas pero en plan cursi. Dicho mundo ya estaba cogido por los pelos cada vez que aparecía en Los Inmortales, así que prefiero no pensar demasiado en los horrores que nos puede traer una saga dedicada única y exclusivamente a él. Por si fuera poco, la nueva saga es un spin-off, es decir, que está protagonizada por Riley, la hermanita pequeña de Ever, que era lo mejor que tenía todo el libro de Eternidad, y como a la Noël no le gusta dejar las cosas bien, también quiere sacarnos a la pobre niña del pedestal. No sé por qué, pero sospecho que si me leo este libro y Riley se parece en algo a la terca de su hermana, le voy a perder todo el cariño. Además, por si fuera poco, el coprotagonista es un perro, y no precisamente uno de los que hablan. (Bueno, vale, no sé si el perro es el coprotagonista, pero el hecho de que aparezca a plena portada nos dice bastante.) Y puesto que os conté aquí un testamento, lo mínimo es que os diga también el título del primer tomo. Radiance. A la venta en inglés el 31 de agosto. Con todos vosotros, junto a estas líneas, la portada.

Y... la sinopsis. Atención todo el mundo: léase con la voz más grave, susurrante y misteriosa que seáis capaces de conseguir, porque si no pierde su efecto.

Bienvenidos al Aquí y Ahora.

Riley Bloom dejó a su hermana, Ever, en el mundo de los vivos, y cruzó el puente al Más Allá: un lugar llamado Aquí, donde siempre es Ahora. Riley y su perro, Buttercup, se han reunido con sus padres y están empezando a asentarse en una muerte tranquila y relajada cuando la llama el Concilio. Le cuentan un secreto: la otra vida no es sólo una eternidad de placeres, también hay que trabajar. A Riley le han asignado un trabajo, Cazadora de Almas, y un profesor, Bodhi, un chico curioso al que no acaba de entender.

Riley, Bodhi y Buttercup vuelven a la tierra para su primera misión, un Chico Radiante que ha estado encantando un castillo en Inglaterra durante siglos. Muchos Cazadores de Almas han intentado hacerle cruzar el puente y han fracasado en el intento. Pero nunca había conocido a Riley...

Conclusión post-sinopsis: sí, Buttercup es el coprotagonista; sí, el libro es una fantasmada (en todos los sentidos de la palabra); sí, con un nombre tan ridículo como "Chico Radiante" no me extraña que esté cabreado con el mundo, y no, no tengo la más mínima intención de leer el libro.


3. GONE, de Lisa McMann

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FALTA SÓLO UNA SEMANA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


(Ya está, eso era todo lo que quería decir del libro. Para saber más, haced clic aquí.)


4. La colección En el infierno, con todos estos autores:


Meg Cabot (Diarios de princesa)
Kim Harrison (Bruja mala nunca muere)
Michelle Jaffe (The Stargazer)
Lauren Miracle (Luv ya bunches)
Stephenie Meyer (no hace falta que diga qué escribió esta, ¿verdad?)







Scott Westerfield (Traición)
Melissa Marr (Encanto Fatal)
Justine Larbalestier (es la mujer de Scott Westerfield, aunque también escribió Liar)
Gabrielle Zevin (Elsewhere)
Laurie Faria Stolarz (Azul para las pesadillas)







Claudia Gray (Medianoche)
Libba Bray (La Orden de la Academia Spence)
Cassandra Clare (Cazadores de Sombras)
Maureen Johnson (13 little blue envelopes)
Sarah Mlynowski (Bras and Broomsticks)







No me he leído ninguno de estos tres libros de relatos, pero Alfaguara los edita en rústica en febrero. Por las cosas que he leído de él, Noches de baile en el Infierno es un bodrio, simple y llanamente, y se salva, como mucho, uno de los cuentos. En cuanto a los otros dos libros... Quién sabe. Tal vez sean mejores. (A mí, mientras no publiquen las colecciones que incluyen relatos de Richelle Mead o Rachel Caine, los cuentos cortos nunca acaban de llamarme.)


(Ahora hago un inciso, y mientras tanto me dedicaré a buscar más novedades en el fondo de mi memoria, porque se me acaba de ir la pinza y no me acuerdo de lo que quería escribir.)



Mientras pienso, os dejo acompañados de Frostbite, que sale a la venta en abril...



Y de Spirit Bound, que llegará a mis manos codiciosas en mayo, con sus 528 páginas de Meadismo en estado puro y con la promesa de dejarme babear por mi queridísimo Adrian tanto como guste. (¿¿Leísteis el primer capítulo?? ¿¿¿¿Lo leísteis????? Pues a las pruebas me remito.)

Sigo pensando, y sigo hablando de Vampire Academy (porque el tema se presta a hablar mucho, incluso cuando se me va el santo al cielo, como es hoy el caso), y como hoy ya hablé de un spin-off, voy a hablar de otro. Esta noticia es viejísima (vamos, que yo ya lo sabía hace más de un año), pero no sé si ya la conocéis todos: los seis libritos de Vampire Academy van a ir seguidos de otros seis libritos en plan spin-off protagonizados por un Personaje Misterioso. No sé qué será lo que tiene ese número, pero a este paso vamos a poder llegar a la librería y pedir que nos sirvan una docena, por favor.

Y como NO SOY CAPAZ de acordarme de lo que quería escribir (¡¡estoy empezando a preocuparme!! ¡¡esto es grave!!), os dejo. Y aún a riesgo de sonar como un disco rayado: sigue sin saberse nada de Los Juegos del hambre #3 (de verdad... qué ganas tengo de poder escribir un título como Dios manda y no ese numerito que me empieza a tener hasta las narices).

lunes, 1 de febrero de 2010

Química Perfecta (Simone Elkeles) - Reseña y primer capítulo

Título: Química Perfecta

Título original: Perfect Chemistry

Autora: Simone Elkeles

Editorial en inglés: Walker

Editorial en español: Versátil

Publicación en inglés: 2008

Publicación en español: 2 de febrero de 2010

Sinopsis:

Los chicos del instituto Fairfield, en los suburbios de Chicago, saben que las bandas de South Side y North Side no son precisamente elementos compatibles. De modo que cuando la líder de las animadoras Brittany Ellis y el pandillero Alex Fuentes se ven obligados a trabajar como compañeros de laboratorio en clase de química, los resultados prometen ser explosivos. Pero ninguno de los dos adolescentes está preparado para la reacción química más sorprendente de todas: el amor. ¿Podrán romper con los prejuicios y estereotipos que amenazan con separarles?


Lluvia de estrellas:



Suspiros de diversas índoles:

Como voy a explotar si no lo digo, ahí va: no sé yo qué tendrán los laboratorios, pero a las escritoras juveniles les dan un morbo que no veas. Será porque dichas escritoras son de letras, o porque a lo mejor en Estados Unidos tienen algunas clases en una casa de citas, pero aparecen libros de parejas laboratorísticas hasta debajo de las piedras. En ocasiones consiguen emparejar a humanos con vampiros, otras veces emparejan a humanos con ángeles caídos, y por último, como en este caso que hoy me ocupa, emparejan a una chica buena con un chico malo, ambos humanos corrientes y molientes. De verdad, y pensar que yo en el instituto cuando iba al laboratorio no hacía más que lamentarme por tener que estar sentada en un taburete incomodísimo (o peor... ¡¡estar de pie!!). ¡Lo mucho que me perdí por no haber sabido explotar su potencial erótico-porno-festivo!

Bien. Vale. Dicho esto, me pongo manos a la obra con la tarea de animaros a que leáis este libro. Y voy a hacerlo contándoos primero mis prejuicios. Porque sí, pasaron muchos meses antes de que me animara a leer Química Perfecta, a pesar de las fantásticas críticas que tenía el libro en Amazon. Sinceramente, a pesar de todas esas críticas, me apetecía bastante poco leer un remake de Romeo y Julieta ambientado en los suburbios de Chicago (y en un erotolaboratorio estadounidense). Como West Side Story, sólo que sin canciones. Pero al final superé mi prejuicio, y no me he alegrado más en toda mi vida (ojo: hipérbole por el bien de la reseña). De hecho, en cuanto recibí el libro lo abrí por curiosidad, para ver si la cosa prometía. Y tanto prometió, que en menos de cuarenta y ocho horas ya había pasado a mejor vida dentro de mi cerebro.

¿Qué nos ofrece el libro? Una preciosa historia de amor, trepidante, sensual y emotiva, llena de escenas cargadas de electricidad. Tened cuidado y no vayáis a quemaros, porque no dejan de saltar chispas. Es decir, que en cuanto aparecen Alex y Brittany juntos en escena (algo que sucede con altísima frecuencia, como es lógico), a los lectores sólo nos quedan dos opciones: quedarnos sin respiración o ponernos a hiperventilar. El título del libro está de lo más acertado: los protagonistas tienen una química magnífica, y hacen una pareja perfecta. Además, Alex es una auténtica ricura. Tanto como para babear por él hasta que las páginas estén borrosas (¡puaj! menuda cochinada acabo de escribir).

Me gustaron mucho los protagonistas (sobre todo Alex, porque a veces Brittany se pone de lo más tontita), me gustaron mucho muchos secundarios, y me gustó mucho la historia, con todas sus partes (parte de las bandas callejeras incluida), con todo su ritmo y con todas esas formas que tuvo de dejarme sentada en el borde de la silla (o de la cama) devorando las páginas una tras otra.

Aunque claro está, le he dado al libro cuatro estrellas, y no cinco. Porque no es perfecto (aunque creedme, con mucha frecuencia se acerca mucho a la perfección). Por ejemplo, por buscarle algún fallo, casi no hay transición en el principio de la relación entre Brittany y Alex. Es decir, en una página se odian y desprecian mutuamente (aunque las hormonas los traicionen, porque los dos están muy buenos), pero en la página siguiente... ¡abracadabra! De repente ya no se odian, sino que son almas gemelas. Además, como ya comenté, Brittany a veces se pone un poco tontita, y peca de filosófica. Y no me gustan los arrebatos filosóficos en los libros, así que encontré muy prescindibles esos párrafos (son muy pocos, pero sí que hay alguno).

Por lo demás, si estáis buscando un libro muy romántico, tanto si os gustan los libros no fantásticos como si aún tenéis prejuicios en su contra, esto debería ser lectura obligada (Dios, si hasta parece que me pagan por hacer publicidad).

Y para que al terminar el libro no os apenéis demasiado por descubrir que se os acabaron las hojas, os comento: Química Perfecta tiene una secuela, Rules of Attraction, que se publicará en inglés en abril de este año. Y sí, estoy deseando leerla ya.