viernes, 4 de junio de 2010

Breve historia de las portadas (19ª parte)

Hace un año ya que existe esta sección, y en ese año le he dedicado una Historia a Vampire Academy y otra a los Vampiros de Morganville, he disertado ampliamente del minimalismo, del antes y el después de Belén Esteban, del boom de los ángeles, y he visto más clones de los que había creído posible ver.

Pero, por razones que no alcanzo a comprender, nunca he dedicado ninguna Historia en exclusiva a Los Omnipresentes del Hambre. Y ya va siendo hora de arreglar eso.




Como estoy obsesionada soy muy aficionada a esta serie, no voy a hablar de clones (y ni siquiera voy a incluir tooodas las imágenes de tooodos los países, porque si no no acabo más), sino que voy a abrir en canal las portadas y a traeros el nombre y apellidos de los culpables. Esto es lo que suele hacer Beleth en sus Tras las portadas, así que la considero experta en el tema. Pero como aquí estoy hablando de los Juegos, experta también soy yo.




Atención, pues: esta es una historia basada en hechos reales, con hechos contrastados e imágenes verdaderas y originales.

Elizabeth B. Parisi era una asalariada de Scholastic que se ganaba la vida diseñando cientos y cientos de portadas de éxitos y de bodrios (si escribo la palabra mágica Temblor, ¿os dice algo?). Phil Falco era otro asalariado de Scholastic que también se dedicaba a lo mismo. En un momento dado, hace muchas lunas, en Scholastic descubrieron que había llegado a sus puertas un bombazo, un libro que daría la vuelta al mundo y rompería esquemas. Y sabían que una bomba así iba a necesitar una imagen especial, única, que todo el mundo relacionara con el libro. Y los encargados de encontrar esa imagen fueron Elizabeth B. Parisi y Phil Falco.

Así fue como esos dos diseñadores empezaron a buscar ilustradores, gente capaz de dibujar el pájaro inventado más importante del momento: el mockingjay (estoy organizando un boicot unipersonal contra la palabra sinsajo maldita).

El problema es que ninguno de esos mockingjays los convenció.

Se daba la casualidad de que el marido de Elizabeth B. Parisi, Tim O'Brien, era dibujante. Hacía portadas de libros, de revistas... esas cosas. Así que Elizabeth B. Parisi le pidió que lo intentara él también (¿enchufe? ¿quién ha dicho enchufe?), y esto fue lo que nació:




El mockingjay ya tenía cuerpo, pico, patitas y flecha, prácticamente tal y como hoy lo conocemos todos (de verdad: si hay alguien mínimamente asiduo de este blog que no lo conozca, no tiene perdón de Dios). Claro que todavía debía evolucionar, perder las patas y estilizar las plumas hasta hacerse metálico, porque eso no era más que el primer intento.




Así fue cómo vio la luz un mockingjay en colgante. La teoría de Tim O'Brien es que descartaron esta imagen porque parecería de un libro para chicas (porque no hay portadas de colgantes ni nada en este mundo). Diría yo que a Katniss no la pillarían ni muerta con un colgante (a no ser que se lo obligara a poner Cinna), pero si habéis leído En Llamas sabréis que eso no es del todo cierto...




En cualquier caso, la imagen final ya la conocemos todos, y se parece mucho al pin que yo quiero pero que no tengo ni tendré y que se llevarán a casa todos los que estén mañana, 5 de junio, en la feria del libro de Madrid y contesten un par de preguntas en directo desde TelePanem.






Y tal y como Scholastic había predicho, el libro dio la vuelta al mundo, y el mockingjay la dio con él. En algunos sitios (como en España) siguieron punto por punto el modelo americano. Lástima que en otros países no hubiera unos Elizabeth B. Parisi y Phil Falco que les impidieran hacer burradas con el pobre pajarito inocente. Sinceramente, el título francés en amarillo (entre otras listadas que hicieron con el color) es un horreur, y la portada china (¿será china? ¿alguien sabe chino?) es una alegoría del mal gusto.








Y aunque son muchos los países que no llegaron a usar nunca el mockingjay de Tim O'Brien, la palma se la llevan los rusos, por peliculeros (muy cursis y un tanto cutres).




Cada vez que alguien prescindía del mockingjay, Dios mataba un gatito.






(Madre mía con las pestañas largas como arañas.)




La portada inglesa de En Llamas es la prueba de que esto de dibujar pájaros no es moco de pavo.




Y sigue siendo una lástima que los alemanes no utilizaran la imagen de Tim O'Brien y decidieran en vez de eso vengarse de la originalidad, y hacerlo con saña. No sé por qué, pero me huelo yo que el tercer libro va a tener unas hojitas amarillas.




En cualquier caso, regresemos a Tim O'Brien, el padre del mockingjay (porque entiendo yo que la madre sigue siendo Suzanne Collins). Lo que sí le costó más fue dar con la imagen adecuada para recrear el pajarito por segunda vez, para el segundo libro.








Por muy coherente que fuera con el título, eso del círculo de fuego no fue su momento de mayor inspiración.






¿Alguien más que yo ve en este boceto de En Llamas la promesa del vuelo libre de Mockingjay?




Y aunque no diría yo que esta es mi imagen preferida, todo tuvo final feliz.






Por si queréis saberlo, Tim O'Brien también fue el creador de esto...

(Para ver a Carlitos en grande y en carne y hueso, haced clic encima.)




... y fue el que transformó esto...




... en esto otro.




Pero si Tim O'Brien había sido el feliz creador del mockingjay, no debemos olvidarnos de quien puso rostro a Katniss y Peeta, porque ellos también dieron la vuelta al mundo. Hasta que no se sepa más de la película (2011) que yo tanto temo, estos siguen siendo sus únicos rostros, creados por obra y gracia de Jason Chan.





Pero estas imágenes no fueron creadas sin más, sino que tenían como finalidad decorar la portada inglesa del primer libro.




Vista así, hace parecer que los dos dibujos, con todo lo elaborados que estaban, fueron una pérdida de tiempo. Pues no. La portada inglesa de los Juegos esconde muchos secretos para el que sepa buscarlos.




Para empezar, no es un libro como otro cualquiera (¿alguien lo dudaba? Es THE HUNGER GAMES, al fin y al cabo...): es un laberinto de solapas y más solapas, y según cómo se arregle el asunto, la carita que saludará desde dentro del HG será una u otra.




Los resultados oficiales son estos.




Pero la realidad se parece más a esto otro (a no ser que alguien recorte las dos letras grandes, porque no entiendo yo por qué no las recortaron del todo desde el principio).




En cualquier caso, Jason Chan es un prolífico ilustrador de fantasía, y fue también el dibujante de muchas otras portadas. Entre ellas, de Eyes like stars, de Lisa Mantchev, que a lo mejor os suena y a lo mejor no. La portada precisamente es muy bonita, y el libro es original, tan original que ni siquiera he tenido fuerzas aún para acabarlo (un rollo).

(A partir de ahora, si queréis ver a mayor tamaño las imágenes que no tienen letra, haced clic encima.)



Atención: fijaos ahora en la esquina superior izquierda, porque las hadas vuelan de verdad.




Y estas son más de sus obras:










A lo mejor es que yo soy muy superficial (porque lo soy), pero cada vez que Jason Chan se encarga de una portada, yo quiero comprarme el libro.






Lo único que sigue siendo un misterio de momento, a apenas dos meses y medio de la salida a la venta de Mockingjay, es su portada inglesa. Me produce un pánico atroz pensar que vaya a ser como el pájaro infame que le endosaron a Catching Fire, pero en un mundo ideal habrían contratado a otro dibujante para ponerles cara a OMGale y OMFinnick... (Cosa que no va a suceder, pero soñar es gratis.)




Y para terminar ya... ¿Sabéis que unos pocos afortunados, en BEA, la feria del libro de Nueva York, escucharon el primer capítulo de Mockingjay leído por la mismísima Suzanne Collins? Como los cerdos de los organizadores obligaron a los asistentes a firmar un acuerdo de confidencialidad, no se ha filtrado nada. Sólo se sabe que es muy emotivo (para llorar a lágrima viva, vamos), y que empieza (como de costumbre, pero no exactamente) con Katniss en el Distrito 12.

(Por favor: no dejéis spoilers en los comentarios, porque por increíble que parezca habrá gente que no haya leído En Llamas y no es cuestión de fastidiarles el libro).




En cualquier caso... qué más quisiera yo que tener algo parecido a esto en mi poder *suspiro desgarrador*