(Como no quiero apartar a vuestros ojos del camino de la salud, puesto que eso iría en contra de los principios de mi futura profesión, si queréis ver con más detalle las bellezas y horrores de todas estas imágenes no tenéis más que hacer clic encima para verlas a mayor tamaño.)
Acabo de ver hace un rato la nueva portada del nuevo libro de la nueva serie de Rick Riordan post-Percy Jackson. Me sitúo: Percy Jackson era el protagonista de una saga de semidioses con olorcillo a Hogwarts, y contó su historia en un total de cinco libros en los que el mundo implosionaba y se reconstruía varias veces. Es decir, que me encantó y lo recomendé con frecuencia.

Al primer libro de esta nueva serie post-Percy, The Lost Hero, situado en el mismo mundo pero con distintos protagonistas, le faltaron bríos y le sobraron páginas. Lo mejor que tenía ese primer tomo era la portada (frívola de mí), así que el despropósito de la segunda cubierta, The Son of Neptune, acaba de decepcionarme un universo y medio. Pero como promete el regreso del hijo de Neptuno, o sea, del hijo de Poseidón, o sea, de Percy Jackson en persona semihumana, y de Annabeth, y puede que incluso del cameo estelar de Grover, pues tengo ganas de leerlo. En octubre. En inglés.

Más bonita es esta otra portada, y estad atentos, porque vais a empezar a verla por muchos sitios en poco tiempo. Sale a la venta el 21 de junio en español (apenas una semana antes en inglés), y por ahí lo comparan con El nombre del viento (Patrick Rothfuss). Claro que yo no me he leído El nombre del viento y no soy quién de juzgar si la comparación es justa o no, y es verdad que cuando un libro tiene éxito, enseguida se publican doscientos más que juran ser sus herederos.

Lo que sí sé es que he alcanzado un punto de hartazgo supino de libros sobre dramas y comedias en institutos, de libros sobre chicos peligrosamente guapísimos que van al instituto, y de distopías en las que el objetivo principal del Gobierno es terminar con el amor verdadero en los institutos. Así que he caído de nuevo en los brazos de la fantasía. Siempre puedo fiarme de que en los pasados hipotéticos no existan los institutos. Ni los laboratorios por parejas. Ni las taquillas. De verdad, acabé detestando tanto drama en las taquillas (brrrrrr).
Y como ya lo estoy leyendo, sin prisa y con pausas (exámenes), os diré más cosas de Bajo la hiedra (Elspeth Cooper) dentro de no mucho tiempo.


Puede que tenga mucho arte en el diseño, hasta un pelo de originalidad y puede que mucho esfuerzo, y eso yo no lo niego, y ya sé que además no me caía del todo bien el chiquillo aquí hoy representado (muy cierto), pero la primera palabra que me vino a la mente al descubrir la imagen es "remilgado".

Hace tiempo que no los menciono, pero eso es solo porque terminé la trilogía hace más de un año. Aunque el tercero cerró la serie con pena, el primero me engatusó exactamente un día después de terminar los Juegos (no en vano ambos libros fueron mis dos primeras entradas escritas nunca en un blog), y el segundo me enamoró más todavía, por los siglos de los siglos (qué ñoña soy cuando quiero).Hace un año publicado para suscriptores del Círculo, hoy ya está con Everest para el pueblo llano. Sueña, de Lisa McMann.


Y cierro con uno de los Mayores Misterios del Cine, porque sí, porque últimamente estoy muy metida en el tema:¿Cómo es posible que Harry tenga solo una cicatriz en la frente cuando se pasa todas las películas con la cara misteriosamente llena de roña y cubierta de heridas feas de origen desconocido? (La magia no me sirve como respuesta.)









la química entre 








También encontré en la librería



Ahora viene el momento en el que decir que estoy presumiendo es decir poco. Como 




Así que, en menos de una semana, me había zampado (devorado, engullido) las 1744 páginas del quinteto. Por eso casi no soy capaz de separar los libros en mi memoria, por eso tengo que pensármelo dos veces antes de recordar en qué orden va cada uno, y por eso estoy escribiendo una reseña conjunta.



