viernes, 31 de julio de 2009

Scribbler of Dreams - Mary E. Pearson - reseña

Título: Scribbler of Dreams

Traducción no oficial: Garabateando sueños

Autora: Mary E. Pearson

Editorial: Harcourt

Año: 2001

Sinopsis:

Romeo y Julieta tuvieron una buena idea. Sobre salir con el enemigo, quiero decir. Fueron sinceros en lo más hondo de sus corazones.

kaitlin Malone sabe lo que es salir con el enemigo. Fue educada para odiar a los Crutchfield, y lo hace... hasta que conoce a Bram Crutchfiel. Resulta que es un chico genial, uno con el que puede hablar, compartir cosas... incluso amar. PEro cuando Kaitlin le abre su corazón a Bram, su mundo se descontrola. Enseguida los Crutchfield son sus amigos y es una traidora a su propia familia.

Para empeorar las cosas, Bram fue educado para odiar a los Malone, especialmente al padre de Kaitlin... que asesinó al padre de Bram. Bram no sabe que Kaitlin es una Malone. Si lo supiera, también la odiaría a ella.

¿Qué puede hacer una amante imposible?


Mi opinión personal, resumida en estrellitas:

Mi opinión personal, ya sin estrellitas:

No creo que este libro sea merecedor de esas cinco entusiastas estrellas que le otorgaron sus lectores en Amazon. Estuve a punto de adjudicarle un cuatro generoso, pero luego pensé que tal vez con un tres bien merecido le haría más justicia. Porque es un entretenimiento ameno y no excesivamente cursi para una tarde vacía (o mañana, en mi caso).

Yo, personalmente, no soy muy fan de los dos amantes imposibles más famosos de la literatura universal. Algo que no se deduciría por el gran número de cosas que he leído basadas en ellos (los sajones de ambos lados del charco veneran a Shakespeare de forma casi herética). Y tal y como indica sin vergüenza ninguna la sinopsis desde la primera línea, este es otro libro más para engordar la lista. Y no creo que sea casualidad que las dos familias de la discordia sean los Crutchfield y los Malone, con unas iniciales tan sospechosamente iguales a Capuletos y Montescos.

Tenemos a Kaitlin por un lado. Chica introvertida, guapilla, lista, algo gruñona, pelín insulsa y muy creativa. O por lo menos no deja de repetir que es creativa, porque a mí personalmente todo lo que escribe en su diario (el llamado "garabato de sueños") me pareció un conjunto algo pedantón de frases rimbombantes y medio poéticas con alguna idea bonita metida de por medio. Claro que teniendo en cuenta que el estilo de los "extractos" de diario no se corresponde en nada con el resto del libro (cuyo estilo es la narración en primera persona más bien pedestre que tan poca novedad ofrece pero que tan bien se lee), es de suponer que la autora le atribuya ese estilo a la chica porque tiene diecisiete años. Ahí tengo que decir que no creo que les haga justicia a los adolescentes, pero tal vez ella esté hablando por experiencia propia, y sinceramente, ¿quién no ha sentido jamás la tentación de caer en la pedantería en sus años mozos? (Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.)

Por otra parte tenemos a Bram. Chico rubio de ojos azules, mono más que guapo, popular, simpaticote, y en general de mejor carácter que Kaitlin. Además es todo un señor dibujante, así que es el contrapunto perfecto para la Kaitlin escritora.

Eso nos ofrece mucho romance en bandeja, a veces un tanto pasteloso y cursilón (a ver, al más puro estilo Romeo y Julieta, ambos se enamoran locamente nada más verse, pero no les vayas tú a decir que el suyo no es un Amor Verdadero, que te comen). Tenemos drama familiar, drama romántico, drama preuniversitario (¿se encargarán los dos protagonistas de sus respectivos negocios familiares? ¿o podrán ir a la universidad a hacer realidad sus sueños?) y drama adolescente a secas. Lo curioso es que el libro no es un drama, sino una comedia romántica. Mira tú por dónde, qué ironía.

El contraste ricos/pobres está más que exagerado. Los Malone se niegan a vender un acre de tierra, pero tienen la casa llena de goteras, las oficinas sin aire acondicionado bajo el sol de justicia californiano, la pintura a desconchones, el césped a la altura de la rodilla (no veo yo qué tiene que ver la velocidad con el tocino, y por qué alguien que se dedica a cultivar tomates no puede segar la hierba), y (horror de los horrores) las chicas tienen que ir a un colegio público. En terreno cedido por los Crutchfield, para más inri. Los Crutchfield, por su parte, son, como se suele decir, asquerosamente ricos. Mansión inmensísima, coches deportivos, un todoterreno para el muy mimado primogénito, fiestongos en el salón con música en directo y comida de catering, una fuente delante de la puerta principal (excuso decir que también hay una piscina detrás) y, ahí me han matado, una asistenta/criada/cocinera/ama de llaves negra. Me parece increíble que la única persona de raza negra que aparece en todo el libro, un libro situado en plena California, sea una criada llamada Hortensia. Da la impresión de que de un momento a otro va a salir Escarlata O'Hara de la casa de algún vecino soltando gritos sobre no sé qué cosa de no volver a pasar hambre. Ni que decir tiene que hispanos, asiáticos y demás razas brillan por su ausencia.

Eso de las antipatías entre las familias se remonta a un siglo atrás. Cada familia tiene su propia versión de lo sucedido, pero será Kaitlin la única que descubra la verdad, al leer el diario de su tía tatarabuela. Sin embargo, las ofensas mutuas siguieron y siguieron, hasta que un mal día lo que parecía una trifulca más terminó en la muerte de un Crutchfield a manos de un Malone. Así que Bram se quedó sin padre, mientras que el de Kaitlin se fue a la cárcel un año por homicidio involuntario. Aunque a decir verdad, incluso después de leer el libro, sigo sin tener muy claro lo que pasó esa fatídica noche. En mi opinión, nadie en ninguna las dos familias es del todo trigo limpio, y punto pelota.

Eso de que la chica se identifique con alguien del pasado (la tía tatarabuela de los diarios) de tal modo que sea capaz de cambiar su futuro también está más que visto. Ahora mismo no se me ocurre ningún ejemplo lo bastante conocido, pero eso no es porque no los haya (Shrinking Violet, por ejemplo, en el dudosísimo caso de que alguien más conozca ese libro), sino porque tal vez existan demasiados.

Al contrario que en Romeo y Julieta, en este caso la única que desafía el odio familiar es la chica Malone, Kaitlin, porque el chico Crutchfield no tiene ni idea de la verdadera identidad de su nueva novia. Lo que nos dejará (y aquí voy yo con la cumbre del esnobismo) un “Cinderella meets Romeo & Juliet”, con más que un parecido con la película Por siempre jamás (para los que no lo sepáis, es una de las muchas adaptaciones de La Cenicienta a la gran pantalla, con Drew Barrymore como Cenicienta y Anjelica Houston como la malvada madrastra). Es decir, las mentiras empiezan bien, siguen mal, continúan peor, terminan fatal y, justo al final de todo (lamento terminar con el inexistente misterio), el asunto es coronado con un bonito “vivieron felices y comieron perdices”. El final dura veinte páginas, así que está claro desde un primer momento que tiene que ser un final feliz: un final triste habría necesitado más espacio, y una muerte shakespeariana no encajaba con el tono amable y buenazo del libro.

Con sus mentirijillas primero y con sus mentiras gordas después, Kaitlin se mete en tales embrollos que por fuerza alguno tiene que hacer gracia. Objetivo conseguido. Y cuando la chica empieza a espabilar, no pude sino alegrarme por ella.

Algunas escenas parecen de película, sobre todo cuando todo sale mal y todo el mundo se entera y esas cosas (esa escena se ve venir durante capítulos, y es igual punto por punto a la del baile de disfraces de Por siempre jamás, desde la entrada triunfal hasta el vestido hecho jirones). La trama sólo consiguió sorprenderme en una ocasión, pero ya no recuerdo ni cuándo ni por qué (y así mejor, ¿o no? Así pierdo la oportunidad de chafaros otro detalle más del argumento).

Es decir, el conjunto es un popurrí de ideas algo manidas pero que todavía funcionan a la hora de pasar un buen rato. Con alguna que otra licencia a la cursliería, muy peliculero, pero entretiene.

Es apto para todos los públicos, en cuanto a que no contiene sexo, drogas, ni rock-&-roll (ni siquiera corre mucho la sangre, ahí es donde menos justicia les han hecho a los pobres de Romeo y Julieta). En cuanto al contenido, interesará bastante a chicas adolescentes (no creo que sea ningún secreto el decir que un libro como este no va a levantar pasiones entre los lectores varones).

¡Ay, si Shakespeare levantara la cabeza!

4 comentarios:

oO mâr!âNâ Oo dijo...

Por que será que siguen sacando libros reproduciendo historias que ya conocemos pero con toques "novedosos" digo no dudo que no sean buenas, pero habiendo tantas posibilidades...
Bueno, tal vez algún día tranquilo me lo lea si puedo, gracias por la reseña.

Saluditos!!

Victoria Cullen dijo...

Dos cosas ^^

La primera, menudos caps, muchas gracias de verdad, pero me ha quedado una intriga en el cuerpo.. xD te juro que aunque te agradezco tremendamente el trabajo que haces, me queda un no se que de no poder leerlo todo... xD y luego esperar a que salga aqui el segundo para enterarnos de la fecha del tercero .. madre de DIOS xD

y lo otro es que este libro desde que lo vi en JR me tiene una pintaza tremenda y tienes una suerte^^ :P Seguro que esta genial estoy deseando leer esos capitulillos^^ i ojala lo traigan

Un besitoo!

Anónimo dijo...

hola este libro ya esta publicado en español?

MeL* dijo...

*-* se ve lindo, peroo
ya aburren las historias de otras historias y asi sucesivamente :/
en un futuro(espero no muyy lejano) lo leere para ver que tal.