jueves, 5 de agosto de 2010

Preguntas tontas, respuestas idiotas #7: algo absurdo

Estoy desolada. Triste, angustiada, atribulada, amargada, deprimida, afligida, decaída, desmoralizada, acongojada.

Porque he perdido. Y es la primera vez.

Había descubierto que la mayoría somos gente de ciencias, amantes de los Juegos, personas de vista pocha, compradores compulsivos y lectores a palo seco.

Pero ahora me entero de que no sois lectores nocturnos como yo. Me entero de que hay menos lectores mañaneros (en proporción) que enemigos de los Juegos (y eso es... es... es... ¡algo que no tiene nombre!), porque no suman más que un tristísimo uno por ciento. Y veo también que auqnue hayan votado 845 personas, los lectores exclusivamente vespertinos, de esos que usais la luz del sol antes de ir a cenar, sois un bien escaso y no llegáis ni a los cuarenta. Los de la noche quedamos en un desolado segundo puesto, con mucha gente, sí, pero ni de lejos la suficiente, y tal vez sea mejor, porque somos los que gastamos más bombillas. Y los primeros, muy por delante de todos los demás, con más de la mitad de los votos, son los que aseguran ser verdaderos amantes de la palabra escrita, porque tanto les da pasar sin desayunar como prescindir de un bonito atardecer como criar ojeras con cariño, que eso también cuesta trabajo.


Pero es hora ya de entregarse a nuevos menesteres, y la pregunta de hoy, aunque aparentemente no tenga nada que ver con los libros, esconde sus secretos.

¿Preferís una conversación incómoda, o un silencio incómodo?

Todos vosotros habréis leído libros de todo tipo, con protagonistas de todo tipo. Algunos personajes no callan ni debajo del agua, y a otros hay que sacarles las palabras con sacacorchos (ejem). Y de vez en cuando, leo en los libros alguna escena del tipo:
"Estábamos callados dentro del coche, y yo lo prefería así. No me gustaba hablar por hablar, y no soportaba los chicos que incapaces de apreciar el silencio."
O conversaciones del tipo:
-¿Eres muy charlatana?
-No, señora.
-Bien, no me gusta la gente que lo es.
-...
Y todas esas escenas hacen que se me suban los colores, porque yo, para ser sincera, tengo una tolerancia muy baja del silencio. Cuanto más incómoda se vuelve la conversación, más nerviosa me voy poniendo, más carrerilla cojo, y más tonterías digo. Tengo a amigos en el bando contrario, pero yo no estoy en él, y no le veo ningún problema a una épica conversación incómoda (especialmente de esas que, cuando se han acabado, habrías preferido mil veces que nunca hubieran sucedido).

En cualquier caso, ¿cómo sois vosotros? ¿Tan bocazas como Rose, Alex o Elena, o tan mudos como Katniss, Cale o Liadan?

martes, 3 de agosto de 2010

Los Interminables Libros Inacabados (LILI #1): Incarceron, de Carrie Fisher

Antes de leer:

Esta sección nace para ocupar el hueco de las críticas de todos aquellos libros que no fui capaz de terminar. Por lo tanto, no pretendo que tenga el mismo valor informativo que una reseña normal: de estos libros suelo leer entre 100 y 150 páginas, y luego, aleatoriamente, un puñado de escenas hasta llegar al final. Existe la posibilidad de que el libro mejore en la página 151, que se convierta en una obra de arte, y que sólo empeore otra vez en las escenas que elijo leer. Ese es un riesgo que estoy dispuesta a correr.


Título: Incarceron (Incarceron #1)

Autora: Carrie Fisher

Editorial en inglés: Hodder Children's Books

Editorial en español: Molino

Año en inglés: 2007

Año en español: otoño 2010







Lo compré porque era ciencia ficción, porque me entró por los ojos, porque me lo vendieron con buenas palabras, porque estaba a punto de traducirse al castellano y porque iban a hacer una película.

Lo único que saqué en limpio de su lectura fue el descubrimiento de que no soy tan incondicional de la ciencia ficción como creía, y que todavía puedo ser objetiva, e incluso cruel. Casi siempre.

En cualquier caso, voy a hablaros de Incarceron.

La Chica (no recuerdo su nombre) vive en una recreación del siglo XVII en medio del siglo veintitantos (lo expliqué muy bien no hace mucho, así que voy a ser vaga y citarme a mí misma: imaginaos a un robot con corsé y enaguas sirviendo té con galletitas a través de un holograma). La tecnología está prohibida, y debe seguir el protocolo con todas sus consecuencias: en su condición de Niña Mimada Del Reino e hija del Guardián de Incarceron, debe casarse con el Príncipe De La Bragueta Floja. Así que sólo tiene un propósito en la vida: encontrar a su primer prometido supuestamente muerto, el Otro Príncipe Que Cuando Conoció Con Siete Años Parecía Mono. Y a los demás que les den por saco.

Luego tenemos al Chico (¿Finn, me parece recordar?), que vive dentro de Incarceron, una prisión traicionera que permaneció siglos cerrada y oculta, una cárcel que fabrica a sus habitantes mediante la carne de los muertos y piezas del propio edificio (esto no es una figura literaria, sino un hecho literal). El Chico está empeñado en que él es especial y nació Fuera, y que no es hijo de Incarceron. El noble propósito en la vida del Chico es salir de Incarceron. Y a los demás que les den por saco.

En un momento dado, Chico y Chica encuentran unos misteriosos dispositivos (que llevan el curioso nombre de "llaves") y descubren que mediante su uso pueden hablar y contarse sus penas mutuas (llaves-teléfono, si es que esto de la tecnología es chachipiruli). La Chica puede contarle al Chico que su vida de niña rica del siglo XVII la aburre y que su papi no mola nada, o sea, y el Chico puede contarle a la Chica que la gente de Incarceron son una panda de brutos y vándalos, y que por encima su mejor amigo está demasiado bueno y le roba todas las novias.

Hasta aquí todo bien. La cosa tenía potencial.

PERO.
  • UNO: Tanto el Chico como la Chica son medio memos y completamente insoportables. Cualquier acto de valentía/generosidad/inteligencia/comicidad por parte del uno o de la otra no son más que señuelos momentáneos. Si yo hubiera encontrado una de las dos llaves-teléfono, cualquiera de ellas, la habría tirado enseguida por una alcantarilla.
Y para colmo no hay nada, ni historia ni ambiente ni romance ni secundarios ni un final decente (lo comprobé, y no pasa de ridículo), que amortigüe a los protagonistas.
  • DOS: La trama futurista tenía potencial para ser un complot, un edificio oculto, la cuna de un Supervillano... Cualquier cosa bien ideada. Todo eso se va al garete cuando queda claro (bastante pronto, por cierto) que la única malvada es la propia cárcel, que cobró vida y no tiene a nadie detrás organizando sus maldades.
A medida que todas las cosas inexplicables se iban explicando gracias a la magia, mi interés se iba desinflando a pasos agigantados. Llegó un momento en que me resultaba tan desagradable leer el libro, que tuve que aparcarlo. No es que fuera sólo aburrido, o simplemente que no me gustaran los personajes, o cualquier otra cosa. No había nada en el libro que me gustara, y leerlo se volvió odioso, y me rendí.

Me gustan los libros de ciencia ficción. No me habría importado ver añadido un ambiente de época, para variar. Pero si además le añadimos magia para rellenar los huecos de la trama, parece que ya no se sabe ni de qué trata el libro. ¿Qué será lo próximo? ¿Añadir vampiros, zombis, revolucionarios, seres mitológicos y gente perdida en una isla desierta, porque si no la historia tiene pocas páginas?

Y si aún por encima no hay nada más que merezca la pena... Yo de vosotros procuraría ser más listos que yo, y no leerlo. Por lo que a mí respecta, ya me he deshecho de mi copia, y no tengo el más mínimo interés en acercarme a menos de 100 kilómetros de la secuela, Sapphique (que, por cierto, es el nombre de un mágico profeta que se menciona en este libro y al que le cogí manía con sólo leer sus filosóficas citas).

lunes, 2 de agosto de 2010

IMM #21: el de la vergüenza

Voy a empezar este IMM con la cara colorada y las neuronas calentitas pero un poco demasiado vagas para mi gusto blogueril (es que estando al sol como las lagartijas no siempre apetece mucho escribir, ni, lo que es peor, hay nunca demasiada inspiración). En cualquier caso, no es esta la razón de la rojez de mis mofletes, sino el hecho de que el primer libro de hoy lleva en mis estantes más de un mes, pero siempre me olvido de él, y eso es una absoluta vergüenza.


Por lo tanto, con todos vosotros, Angelology, libro de ángeles (duh) de Danielle Trussoni, del cual mis fuentes no siempre fidedignas afirman que es como El Código Da Vinci (libro que nunca leí, por cierto; sólo vi la película), pero (*suspiro*) más cutre. Yo, sinceramente, todavía espero que me guste. Cuando lo lea, si eso. Por lo demás, la cosa no acaba aquí, ya que he leído que va a ser llevado al cine, y que el papel alado de la portada será interpretado por Will Smith (¿es cosa mía, o empieza a estar ya un poco viejo para estas cosas?).


Siguiendo en lo sobrenatural, lo que viene ahora es una sorpresa que me mandó la editorial Montena, que me llegó sin problemas pero de puro milagro (los de la mensajería cambiaron mi dirección y fueron deformando mi nombre poco a poco hasta dejarlo irreconocible, pero el destino quiso que el paquete me lo quedara yo, así que lo siento por mis vecinos). En una caja la mar de mona, toda llena de pétalos de pega, las tres primeras novelas de la saga Medianoche, de Claudia Gray.


Y ahora, para terminar con la brevedad inusitada de esta entrada líbrica, las dos joyitas de esta entrega. Ambas en inglés, ambas empezadas, ninguna acabada todavía.

La primera se titula Sun and moon, ice and snow (Jessica Day George), y es una mezcla de varios cuentos clásicos, entre ellos La Bella y la Bestia. De estilo reposado (esto me ha quedado muy clásico), es bastante bonito. Una chica sin nombre que puede hablar con los animales hace un pacto con un oso polar: lo acompañará viviendo en su palacio de hielo durante un año a cambio de riquezas para su familia. Las maldiciones, princesas malas y amoríos son cosa hecha, y hasta aquí puedo leer (y he leído, de momento).


Y la última es 13 to life, de Shannon Delany, y es uno de esos libros llegados vía bookmooch (como siempre, publicitando el bookmooch: hago tanta publicidad de tantas cosas, que aún no entiendo cómo es que nadie me paga). He leído muy poco (tengo la intención de no pasarme de los dos libros leídos simultáneamente este verano), pero por lo que leí me dio la impresión de que es como la Guía de Jessica, pero con hombres lobo en vez de vampiros: llega a la ciudad un ruso guapo y sobrenatural, la chica (también llamada Jessica) no le hace caso, él se saca novia, y entonces ella se le echa encima. Lo típico, vamos. Pero no pinta mal.