Antes de leer:
Esta sección nace para ocupar el hueco de las críticas de todos aquellos libros que no fui capaz de terminar. Por lo tanto, no pretendo que tenga el mismo valor informativo que una reseña normal: de estos libros suelo leer entre 100 y 150 páginas, y luego, aleatoriamente, un puñado de escenas hasta llegar al final. Existe la posibilidad de que el libro mejore en la página 151, que se convierta en una obra de arte, y que sólo empeore otra vez en las escenas que elijo leer. Ese es un riesgo que estoy dispuesta a correr.
Título: Incarceron (Incarceron #1)
Autora: Carrie Fisher
Editorial en inglés: Hodder Children's Books
Editorial en español: Molino
Año en inglés: 2007
Año en español: otoño 2010
Lo compré porque era ciencia ficción, porque me entró por los ojos, porque me lo vendieron con buenas palabras, porque estaba a punto de traducirse al castellano y porque
iban a hacer una película.
Lo único que saqué en limpio de su lectura fue el descubrimiento de que no soy tan incondicional de la ciencia ficción como creía, y que todavía puedo ser objetiva, e incluso cruel.
Casi siempre.
En cualquier caso, voy a hablaros de
Incarceron.
La Chica (no recuerdo su nombre) vive en una recreación del siglo XVII en medio del siglo veintitantos (lo expliqué muy bien
no hace mucho, así que voy a ser vaga y citarme a mí misma:
imaginaos a un robot con corsé y enaguas sirviendo té con galletitas a través de un holograma). La tecnología está prohibida, y debe seguir el protocolo con todas sus consecuencias: en su condición de
Niña Mimada Del Reino e hija del Guardián de Incarceron, debe casarse con el
Príncipe De La Bragueta Floja. Así que sólo tiene un propósito en la vida: encontrar a su primer prometido supuestamente muerto, el
Otro Príncipe Que Cuando Conoció Con Siete Años Parecía Mono. Y a los demás que les den por saco.

Luego tenemos
al Chico (¿Finn, me parece recordar?), que vive dentro de Incarceron, una prisión traicionera que permaneció siglos cerrada y oculta, una cárcel que fabrica a sus habitantes mediante la carne de los muertos y piezas del propio edificio (esto no es una figura literaria, sino un hecho literal). El Chico está empeñado en que él es especial y nació Fuera, y que no es hijo de Incarceron. El noble propósito en la vida del Chico es salir de Incarceron. Y a los demás que les den por saco.
En un momento dado, Chico y Chica encuentran unos misteriosos dispositivos (que llevan el curioso nombre de
"llaves") y descubren que mediante su uso pueden hablar y contarse sus penas mutuas (llaves-teléfono, si es que esto de la tecnología es chachipiruli). La Chica puede contarle al Chico que su vida de niña rica del siglo XVII la aburre y que su papi no mola nada, o sea, y el Chico puede contarle a la Chica que la gente de Incarceron son una panda de brutos y vándalos, y que por encima su mejor amigo está demasiado bueno y le roba todas las novias.
Hasta aquí todo bien. La cosa tenía potencial.
PERO.- UNO: Tanto el Chico como la Chica son medio memos y completamente insoportables. Cualquier acto de valentía/generosidad/inteligencia/comicidad por parte del uno o de la otra no son más que señuelos momentáneos. Si yo hubiera encontrado una de las dos llaves-teléfono, cualquiera de ellas, la habría tirado enseguida por una alcantarilla.
Y para colmo no hay nada, ni historia ni ambiente ni romance ni secundarios ni un final decente (lo comprobé, y no pasa de ridículo), que amortigüe a los
protagonistas.
- DOS: La trama futurista tenía potencial para ser un complot, un edificio oculto, la cuna de un Supervillano... Cualquier cosa bien ideada. Todo eso se va al garete cuando queda claro (bastante pronto, por cierto) que la única malvada es la propia cárcel, que cobró vida y no tiene a nadie detrás organizando sus maldades.
A medida que todas las cosas inexplicables se iban explicando gracias a la magia, mi interés se iba desinflando a pasos agigantados. Llegó un momento en que me resultaba tan desagradable leer el libro, que tuve que aparcarlo. No es que fuera sólo aburrido, o simplemente que no me gustaran los personajes, o cualquier otra cosa. No había nada en el libro que me gustara, y leerlo se volvió odioso, y me rendí.

Me gustan los libros de ciencia ficción. No me habría importado ver añadido un ambiente de época, para variar. Pero si además le añadimos magia para rellenar los huecos de la trama, parece que ya no se sabe ni de qué trata el libro. ¿Qué será lo próximo? ¿Añadir vampiros, zombis, revolucionarios, seres mitológicos y gente perdida en una isla desierta, porque si no la historia tiene pocas páginas?
Y si aún por encima no hay nada más que merezca la pena... Yo de vosotros procuraría ser más listos que yo, y no leerlo. Por lo que a mí respecta, ya me he deshecho de mi copia, y no tengo el más mínimo interés en acercarme a menos de 100 kilómetros de la secuela, Sapphique (que, por cierto, es el nombre de un mágico profeta que se menciona en este libro y al que le cogí manía con sólo leer sus filosóficas citas).